Pilar Mazo|
Logroño (EFE).- El futuro de los vinos sin alcohol o desalcoholizados está más ligado a los vinos blancos y rosados que a los tintos, ha afirmado a EFE Juan Park, director en España de International Wine and Spirit Record (IWSR), la firma de investigación de mercado mundial especializada en la industria de las bebidas alcohólicas.
Park ha pronunciado la conferencia inaugural del IV Foro ‘Fortaleciendo la Cadena e Valor del Vino. Tendencias y oportunidades’, que se ha celebrado el 28 de mayo en Logroño y que está organizado por la Asociación de la Industria Auxiliar del Vino de Rioja, integrada en la Federación de Empresas de La Rioja (FER).
Desde su punto de vista, los vinos desalcoholizados han surgido como una alternativa, ya que «desde muchos ‘lobbys’ (grupos de presión) se está demonizando un poco el alcohol y su consumo».
«Se habla de vinos sin alcohol porque hay consumidores, no muchos, que todavía demandan beber menos, alternar entre un vino con alcohol y otro sin alcohol para ir moderando -por ejemplo- lo que bebe en una tarde», ha subrayado.

Botellas de vino, dentro de la sexta edición del salón Barcelona Wine Week.Imagen de archivo. EFE/Alberto Estévez
La estructura en los tintos
Desde su experiencia profesional en esta empresa de estudios de mercado y tendencias, este tipo de vinos son una respuesta a esta tendencia, pero «necesitan todavía mucho desarrollo».
«Quizá, (vinos) blancos y rosados -ha añadido- pueden dar más resultado porque lo que le pides a un blanco es que sea refrescante», por ejemplo, y un vino sin alcohol, en cierta parte, puede dar este matiz.
Sin embargo, en vinos tintos desalcoholizados es «más complicado», ya que a un tinto se le pide estructura y, «una vez que se le quita el alcohol», se le quita este matiz.
Por ello, para él, «el futuro de esta categoría, que está creciendo desde un punto de vista pequeño, va más ligado a vinos blancos y rosados».
Por otra parte, también ha explicado que el mercado del vino evoluciona de forma interesante en los últimos años.
Cambios generacionales
Ha precisado que, en la crisis de 2008, el consumidor quería seguir comprando vino, pero, en la crisis actual, que se arrastra desde la covid-19 y a la que acompañan otras circunstancias como la guerra en Ucrania, el consumo está bajando, en especial, en algunas categorías.
Park, quien ha disertado sobre la evolución global del mercado del vino, ha explicado que el consumidor «está buscando otro tipo de productos que le acompañan en su día a día» y los que tienen un poco menos de grado, los espumosos, los blancos, los rosados y los vinos más refrescantes son «los que están comportándose mucho mejor».
Es una cuestión «complicada» porque los jóvenes, sobre todo, tienen muchas más opciones de bebidas, con otro tipo de fermentaciones, ha indicado.
Desde IWSR, ha relatado, se aprecia que «el consumidor está innovando mucho en lo que bebe y el reto está en cómo las bodegas pueden adaptarse a estas circunstancias y en entender a un consumidor cambiante».
Además, «vemos que cada generación evoluciona de manera diferente; la gente mayor llega a esa edad» en un estado, en general, en el que «quiere cuidarse, viajar, hacer muchas cosas y mantener un estado saludable»; mientras que «los consumidores jóvenes moderan su consumo y quieren otro tipo de productos», ha dicho.
Por ello, ha incidido, el sector del vino tiene el reto de analizar los cambios generacionales y cómo hacer vinos adaptados a cada uno de ellos.









