Un grupo de perros en el centro de educación canina. EFE/Irene Martín Morales

¿Es más peligroso un perro por su raza? Nuevos ataques reavivan el debate sobre la seguridad

Amaya Quincoces Riesco |

Madrid (EFE).- ¿Es más peligroso un perro por su raza? ¿de qué depende su sociabilidad? Los últimos ataques caninos a personas con víctimas mortales han reabierto el debate sobre cómo garantizar una convivencia apacible y segura entre animales y personas más allá de la nueva ley de bienestar animal.

Uno de los aspectos que pretendía resolver la recién estrenada ley de bienestar animal en relación con los perros de especial manejo era “desestigmatizar” a aquellos que, clasificados en la normativa que los regula ahora como potencialmente peligrosos por sus características físicas como una mordida “capaz de matar”, demostraran por el contrario un buen comportamiento individual y capacidad para sociabilizar.

Un perro de la raza Pitbull Terrier con bozal
Un perro de la raza Pitbull Terrier con bozal. EFE/Ballesteros

Según ha explicado a Efe la consejera de Pequeños Animales del Consejo General de Colegios Veterinarios de España además de presidenta del Colegio de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife, María Luisa Fernández, la mayoría de ejemplares clasificados por su raza como potencialmente peligrosos son sin embargo “buenísimos” y “socialmente aceptables” en su comportamiento individual sin ningún problema.

Tras una muy polémica tramitación la relativa a la ley de bienestar animal, que entró en vigor a finales de septiembre aunque de forma parcial a la espera de los respectivos reglamentos, finalmente ha quedado sin modificarse como inicialmente estaba previsto el actual modelo de identificación de los perros supuestamente peligrosos que seguirá haciéndose como hasta ahora por raza.

Ley específica desde 1999

El listado de perros considerados potencialmente peligrosos (PPP) se incluye en una ley específica para su regulación que data de 1999 y que no ha variado con los últimos cambios normativos sobre protección animal.

En la misma se incluyen las siguientes tipologías: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu. A estas razas de la lista nacional se añaden otras dependiendo de las comunidades autónomas.

Dado que no ha habido cambios en la normativa que los regula, los ejemplares de las razas clasificadas como potencialmente peligrosas deberán ir sujetos por su dueño, con correa y bozal, como hasta ahora, para garantizar la seguridad ciudadana y prevenir situaciones de riesgo.

Según la Real Sociedad Canina de España (RSCE) existen en España alrededor de 100.000 perros que pertenecerían a razas clasificadas como potencialmente peligrosas.

De acuerdo a la ley 50/1999, la definición de animal potencialmente peligroso queda determinada por “una tipología racial, carácter agresivo, tamaño o potencia de mandíbula con capacidad de causar la muerte o lesiones”.

No solo depende de la raza

En general, existe consenso amplio entre los profesionales del sector en el hecho de que la agresividad de un perro es algo multifactorial que no debe limitarse únicamente a su raza o genética.

Según María Luisa Fernández, del Colegio de Veterinarios, “en las clínicas veterinarias los chihuahuas o caniches muerden muchísimo más que los perros grandes”, pero por la tipología de su mordida y el tamaño pequeño del animal, las heridas son menores.

Por el contrario, la mordida del perro de presa, por sus características físicas y la envergadura del animal puede desgarrar a la víctima; también existen perros como el de Pastor que son grandes, pero no hacen presa cuando muerden.

Un perro con un bozal.
Un perro con un bozal. EFE/EPA/Zoltan Balogh

Según el Ministerio de Derechos Sociales del actual Gobierno de coalición en funciones la idea es que, en la ley de perros potencialmente peligrosos de 1999 se modifique el reglamento de clasificación por razas de modo que la supuesta peligrosidad se valore por un “test” de sociabilidad y no por la estirpe del animal.

Dicha prueba sería realizada por “especialistas veterinarios y educadores” para determinar el comportamiento en base al tamaño del perro, peso, y otros criterios para identificar a los peligrosos de los que no lo son, han añadido a Efe fuentes de dicho Ministerio.

Desde el sector veterinario sin embargo consideran que esas supuestas pruebas de sociabilidad serían muy complejas de gestionar, y los resultados además serían inciertos a la hora de validar la peligrosidad dado que son muchos los factores que pueden influir en ello.

“No funcionan los tests sencillos para valorar el comportamiento de los animales”, ha asegurado la consejera de Pequeños Animales del Consejo General de Colegios Veterinarios de España.

Además, habrían de hacerse pruebas a los siete millones de perros en España, tanto a los incluidos en la lista de los potencialmente peligrosos por raza como a los que están fuera de ella, es decir a todos.

Cría responsable

La Real Sociedad Canina de España ha hecho un llamamiento a la cría responsable para preservar las razas como garantía de predictibilidad en sus comportamientos y ha pedido una tenencia responsable de animales para evitar ataques.

Por su parte, la Fiscalía de Medio Ambiente ha instado recientemente en un escrito al resto de especialistas a actuar con cautela tras “la confusión” creada con los perros potencialmente peligrosos durante la tramitación de la ley de bienestar animal.

“Una cosa son las aseveraciones teóricas y doctrinales (…) y otra muy distinta, el animal masacrado, tendido en el suelo y sangrando víctima de agresión de un perro potencialmente peligroso, y que no decir cuando la víctima es un ser humano”; ese es precisamente “el primero y más importante presupuesto del que se debe partir”.