Villaescusa (Cantabria) (EFE).- La gran cantidad de aves marinas, principalmente frailecillos, que han aparecido en la costa, muertas o débiles por los temporales, lleva a los expertos a insistir en que quien las encuentre no debe tocarlas por el riesgo de gripe aviar y se debe llamar al 112 o a servicios de recogida de fauna silvestre.
En los últimos días, alrededor de un millar de frailecillos han llegado muertos o en mal estado a las playas y a la costa de la franja norte de España a consecuencia de las borrascas y el mal tiempo, de los que unos 200 han sido localizados en arenales de Cantabria.
Catorce fueron trasladados al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Gobierno de Cantabria, donde solo han sobrevivido cuatro.
Estas aves comenzaron a verse especialmente en Galicia, entre las Rías Baixas y la Costa da Morte, y después han ido apareciendo en Cantabria, Asturias y Euskadi.

Principales aves afectadas
Los principales afectados por los episodios climatológicos son los frailecillos atlánticos, una especie pelágica, que tiene un pico rojo curvo muy característico.
Cría en el norte de Europa, en países como Islandia, Noruega, Irlanda, o Reino Unido y baja hasta la Península a pasar el invierno.
«Vienen a la Península precisamente buscando refugio y lo que no se esperaban era dar con el temporal que afecta a todo el norte de España y que está haciendo que aparezcan los frailecillos muertos y gran cantidad de ejemplares en todas las playas, que acaban muriendo de agotamiento e inanición», explica a EFE el biólogo del Centro de Recuperación de Cantabria, Adrián Wipf.
El temporal y «tener olas de 11 metros, o incluso 20 en algunos casos», impide a estas aves encontrar alimento. «Se alimentan de peces, imaginad con un mar de ese tipo (…), no pueden alimentarse y muchos mueren», agrega Edorta Unamuno, biólogo del Urdabai Bird Center.
¿Qué hacer si encuentras este ave?
Organizaciones como SEO/BirdLife insisten en que, en caso de encontrar un ave en esta situación, no hay que tocarla porque hay alerta de gripe aviar.
Se debe llamar al 112 y, de hecho, los agentes del medio natural o los servicios de recogida de fauna pasan a por las aves y las llevan a analizar.
También inciden en ello Adrián Wipf y Edorta Unamuno, quien avisa, además, de que es muy importante que los perros vayan amarrados cuando se los saca por las playas.
«Estos días esos frailecillos debilitados son presa de perros que están jugando en la playa, y los pocos que quedan vivos se mueren», advierte.
Como en un hospital
El biólogo del Centro de Recuperación de la Fauna del Gobierno de Cantabria destaca que los frailecillos que han llegado a sus instalaciones lo han hecho en condiciones de debilidad máxima, agotados y muy desnutridos.
«Lo primero que hacemos es terapia de soporte, los rehidratamos, los alimentamos, primero de forma líquida, porque como llegan tan débiles no son capaces de asimilar la comida sólida», explica.
Esa alimentación líquida es básicamente papilla de pescado, que se les da tres veces al día durante tres o cuatro días, dependiendo del individuo. Y cuando ya están más fuertes y cogen peso, se pasa a la alimentación sólida.
Estas aves, además, llegan al centro de recuperación con hipotermia, por lo que se les da calor.
También precisan «silencio y tranquilidad», porque es una especie que se estresa mucho en cautividad.
Cada ave en el centro de recuperación tiene un número de identificación para controlar en todo momento su evolución: qué come, cuánto pesa, o si se le hace algún tratamiento veterinario, pruebas específicas o chequeos.
«Todo eso está muy individualizado a un animal en concreto con su ficha. Es como un hospital, aquí no se nos escapa nada», asegura Adrián Wipf, quien añade que la llegada de estas aves al centro de recuperación es un reto porque «cuesta mucho sacarlas adelante».









