REDUCIR VELOCIDAD BUQUES VIDA MARINA
Imagen de archivo que muestra un barco navegando cerca de la ciudad amazónica brasileña de Manaos. EFE/Isaac Fontana

Un 89 % de europeos está a favor de reducir la velocidad de los buques para proteger la vida marina

Redacción Medioambiente (EFE).- El 89 % de europeos (90 % de españoles) encuestados en un sondeo realizado en España, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia apoya la reducción de la velocidad de los buques para proteger la vida marina de la contaminación acústica y subraya que es «un problema que debe abordarse con urgencia» mediante la aprobación de normativas.

Son datos de una encuesta publicada este miércoles por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW, por sus siglas en inglés), con información recopilada en marzo pasado por la empresa Ipsos para IFAW en los países citados.

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El 78 % de media de los encuestados en la UE (el 75 % de los españoles) cree que «son necesarias regulaciones legalmente vinculantes para garantizar que los buques reduzcan la velocidad, en lugar de confiar en compromisos voluntarios».

Percepción del ruido submarino como principal amenaza

En ese sentido, el 89 % de la media de encuestados de los otros países (el 90 % de los españoles) afirmó que «el problema debe abordarse con urgencia», aunque la percepción del ruido submarino como principal amenaza es mayor solo en Francia (20 %) y España (19 %) que en la media de la Unión Europea (14 %).

REDUCIR VELOCIDAD BUQUES VIDA MARINA
Simulacro en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria ante una emergencia por contaminación marina, en una imagen de archivo. EFE/Elvira Urquijo A.

Según el sondeo financiado por Kresk 4 Oceans, la contaminación por plásticos en el océano es otra de las «principales amenazas» citadas por personas de todas las edades y niveles educativos, un 82 % en España.

El estudio asegura que la percepción pública está «muy influenciada por la contaminación visible, en detrimento de formas invisibles de contaminación, como el ruido submarino o la acidificación de los océanos».

IFAW explica que la encuesta se ha realizado en un momento en el que la Unión Europea está revisando la legislación sobre protección marina, con un dato revelador: el 98 % de los europeos entrevistados considera importante la protección de la vida marina.

En ese sentido, apunta que un 69 % de personas estaría dispuestas a aceptar plazos más largos de entrega de sus mercancías y paquetes si ello contribuyese a preservar la biodiversidad en el océano, con Francia a la cabeza con un 78 %, seguida de Alemania (72 %) y España (60 %).

Reducir la velocidad, las colisiones y las emisiones

Para IFAW, estos datos confirman la «urgente» necesidad de aplicar la metodología «Blue Speeds» (Velocidades azules), es decir, reducir aproximadamente un 10 % la velocidad actual de los buques.

«Esta es una de las formas más sencillas y eficaces de reducir la contaminación acústica submarina provocada por el transporte marítimo», subrayan.

Explican que a nivel mundial, esta medida podría reducir de inmediato el ruido submarino hasta en un 40 %, al tiempo que reduciría a la mitad el riesgo de colisiones con grandes ballenas y disminuiría las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 13 % en toda la flota marítima internacional.

En España, la ONG OceanCare, que colabora con IFAW, trabaja para la implementación de medidas obligatorias de reducción de la velocidad por categoría de los buques, con el objetivo de adaptarlas a las características del uso de las zonas por parte de las especies de ballenas y al funcionamiento del tráfico marítimo en ellas.

Zonas de especial atención

Son zonas de especial atención, según OceanCare, las zonas de alto riesgo potencial de colisión ya identificadas en el Mediterráneo por el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del Mar Negro, el Mar Mediterráneo y la zona atlántica contigua (ACCOBAMS), así como en las Islas Canarias.

Estas medidas, aseguran, podrían complementarse con el establecimiento de esquemas de separación del tráfico (TSS) para buques mercantes y con la designación de zonas que deben evitarse (ATBA) «como medio para proteger la biodiversidad, al tiempo que se mejora la seguridad de la navegación».

Carlos Bravo, especialista en política oceánica de OceanCare, asegura que «una medida de reducción de la velocidad jurídicamente vinculante garantizaría la igualdad de condiciones para todas las empresas y evitaría crear distorsiones competitivas entre aquellas dispuestas a reducir la velocidad por el bien de las ballenas y aquellas que no lo están».

Por su parte, Aurore Morin, responsable de conservación marina de IFAW, sostiene que «la contaminación acústica submarina es una amenaza invisible, pero muy real, para la biodiversidad marina».