Gaza (EFE).- Las patatas que hace unos días costaban 9 séqueles el kilo (2,60 euros) se venden hoy a 16 (4,60 euros) en los mercados de Gaza, donde los vendedores apenas despachan y los compradores, con las manos vacías, vuelven a tener que recurrir a los comedores humanitarios. Ha pasado una semana desde que cesó la entrada a la Franja de mercancías comerciales, en medio de acusaciones cruzadas entre Israel y Hamás.
«No podemos comprar. El mundo se ha dado la vuelta», resume Ferial Yuda entre los puestos del mercado del barrio de Al Shateaa de la ciudad de Gaza (norte). «Hemos vuelto a las lentejas y a la duqa», dice, en referencia a la mezcla de especias con la que muchas familias gazatíes acompañan el pan cuando no hay otra cosa.
Depende de la coordinación con el COGAT
Desde el miércoles de la semana pasada no entran en Gaza los camiones comerciales que abastecían los mercados de productos frescos como fruta, verdura o carne. Su entrada depende de la coordinación con el COGAT, el organismo militar israelí que gestiona los asuntos civiles en la Franja y controla el paso de Kerem Shalom.
En torno al 70 % de esa mercancía la introducen apenas ocho grandes importadores, cuyos envíos siguen paralizados.

Según fuentes locales consultadas por EFE, la crisis comenzó cuando las autoridades de Hamás plantearon cobrar tasas sobre la mercancía comercial, lo que llevó a los comerciantes a una jornada de huelga, tras la cual Israel dejó de coordinar los envíos.
Israel sostiene que el corte responde a las protestas de los comerciantes contra Hamás, mientras que el grupo islamista y los propios comerciantes lo niegan.
«A pesar de los continuos intentos de Hamás de difundir falsas narrativas sobre una supuesta escasez en la Franja de Gaza (…), los hechos sobre el terreno cuentan otra historia: Gaza está inundada de ayuda humanitaria y suministros alimentarios», aseguró el COGAT el jueves en un comunicado, en el que afirmó además que los precios de los alimentos en los mercados han caído un 83 %.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, en septiembre, antes del actual corte, los precios de los alimentos en Gaza ya eran de media un 204 % más altos que antes de la guerra, que estalló en octubre de 2023.
El COGAT no precisa respecto a qué momento calcula su descenso del 83 %, aunque los precios alcanzaron niveles récord durante la hambruna declarada en agosto de 2025.
Especulación y falta de liquidez
La ayuda humanitaria sigue entrando, al igual que un goteo de camiones de una empresa egipcia que opera a través de Kerem Shalom: ayer domingo entraron 14, según fuentes locales. Pero no basta para reponer los mercados.
En su puesto de verduras, Mustafa Abu Nayi señala a los «oportunistas» que han subido los precios aprovechando el cierre, y acusa a las ocho familias de transportistas que «trabajan con la ocupación (Israel)». «El que antes compraba cinco kilos, hoy compra una lata, un kilo de azúcar. La situación es muy difícil», lamenta.
La falta de liquidez agrava la crisis. Los grandes importadores se niegan a aceptar billetes, y quienes pagan con aplicaciones móviles denuncian que se les cobran comisiones. «Desde hace cuatro años cargamos con este problema del dinero», se queja Ahmad al Absi, vendedor de aceite. Con el cierre, añade, «ha vuelto el mercado negro»: en menos de una semana, los precios se han duplicado.
Al Absi dirige su indignación contra quienes se lucran con la crisis. «No son comerciantes, son corruptos. Juegan con los precios a su antojo», dice. Tampoco se libra de su crítica el Gobierno de Hamás: «Nos dicen que tenemos un gobierno en Gaza, pero en Gaza no existe ningún gobierno. Si lo hubiera, vendría a los mercados a ver la situación de la gente».
Yuda denuncia además que los cupones de ayuda se reparten «por enchufe, por intermediarios, por intereses». «Llevamos tres años sin recibir cupones», asegura.
La ONU elimina medio millón de raciones por falta de fondos
El alto el fuego mediado por Estados Unidos hace un año obliga a Israel a permitir la entrada de al menos 600 camiones diarios, una cifra que nunca se ha alcanzado.
Además, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas anunció este lunes que medio millón de gazatíes perderán acceso a asistencia alimentaria debido a la escasez de fondos.
Según un comunicado de la organización desde este mes apoyará con alimento o dinero únicamente a 1,1 millones de gazatíes.
El número de comidas calientes diarias que proporciona el PMA ha disminuido de 250.000 a 150.000, forzando a que familias que residen en zonas peligrosas cerca de donde siguen desplegados los soldados israelíes reciban una comida caliente cada dos días, en lugar de a diario.
En 2026, el PMA recibió menos de la mitad de la financiación destinada a sus operaciones en Palestina en comparación con años anteriores. La agencia dice que necesita 450 millones de dólares para mantener sus operaciones en Gaza y Cisjordania durante los próximos seis meses.








