Santander (EFE).- La Consejería de Salud del Gobierno de Cantabria ha recordado la importancia de extremar la prevención y la protección frente al calor para evitar daños en la salud, sobre todo entre la población más vulnerable.
La Dirección General de Salud Pública desarrolla cada año un Plan de Actuaciones Preventivas frente al exceso de temperatura, con objetivo de reducir el impacto de las olas de calor sobre la salud y la mortalidad asociada.
El plan divide Cantabria en cuatro zonas (litoral, centro y Valle de Villaverde, Cantabria del Ebro y Liébana) con umbrales térmicos específicos establecidos junto a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Las alertas se activan cuando las temperaturas previstas pueden suponer un riesgo para la salud, con especial atención a mayores, personas con patologías crónicas, niños menores de cuatro años con enfermedades graves, personas en situación de vulnerabilidad social y trabajadores o deportistas expuestos al calor.
Desde la Consejería explican en un comunicado que entre mayo y septiembre se reciben diariamente del Ministerio de Sanidad los niveles de riesgo por altas temperaturas, elaborados a partir de las previsiones de Aemet.

Cada vez más intensas y frecuentes
Salud advierte de que las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, de ahí que se haga necesario aumentar la prevención.
En 2026 ya se han registrado varios episodios de temperaturas elevadas, entre ellos uno del 21 al 29 de mayo y otro del 18 al 27 de junio, «que alcanzó riesgo alto para la salud en toda Cantabria».
Desde el 3 de julio permanece activo un episodio de calor en Liébana y Cantabria del Ebro, mientras que el litoral y la zona centro han dejado de estar en alerta.
En 2025, el plan de prevención se activó en doce ocasiones entre mayo y septiembre con temperaturas excepcionalmente altas del 6 al 13 de agosto. Además, se registró uno de los meses de agosto más cálidos de las últimas décadas en Cantabria.










