Los gitanos viven 10 años menos que el resto de la población de la UE

Antonio Sánchez Solís |

Viena (EFE).- Poco o nada ha cambiando en el último lustro en el nivel de pobreza y discriminación que sufren los europeos de etnia gitana, según un nuevo informe de la Unión Europea (UE) que ofrece datos demoledores, como una esperanza media de vida diez años inferior al del resto de ciudadanos.

«La exclusión, las privaciones, la discriminación y el racismo siguen siendo la realidad de demasiados gitanos europeos en su vida cotidiana», resume al comienzo del estudio Michael O’Flaherty, director de la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea, responsable del trabajo.

A partir de encuestas en ocho países comunitarios, más Serbia y Macedonia, el análisis concluye que, en términos generales, la situación «sigue siendo casi la misma» que la que reflejaba un estudio de 2016.

Diez años menos de vida

Entre los datos que aporta la FRA, destaca que los gitanos en la UE, unos seis millones, viven de media diez años menos que la población general; o que el 80 % sufre riesgo de pobreza, frente al 17 % de la población total, uno de los aspectos que no mejoró desde 2016.

La FRA advierte que algunas situaciones se han visto empeoradas por la covid, como las referidas a la educación, y que también la invasión rusa de Ucrania, con sus efectos de inflación y aumento del gasto en defensa, puede hacer que se destinen menos fondos a inclusión social.

gitanos esperanza vida
Un grupo de gitanos rumanos, en una imagen de archivo. EFE/Aziza Burada

El porcentaje de niños en escolarización no obligatoria básica cayó en España del 86 al 69 %, cifra esta que sigue siendo la más alta y 25 puntos por encima de la media UE.

También ha empeorado la segregación y ha aumentado el porcentaje de gitanos, padres o alumnos, que se han sentido discriminados en el colegio, y aún hoy el abandono escolar sin terminar secundaria es tres veces mayor en este grupo, la mayor minoría étnica de Europa.

Sin agua corriente

Sí se registran ciertas mejoras en las condiciones de vivienda. Un 52 % de los gitanos, tres veces más que la población general, vive en viviendas oscuras, húmedas, sin baño o sin retrete, nueve puntos menos que en 2016.

Aunque también mejoró el acceso al agua: un 22 % de los gitanos de Europa vive aún sin agua corriente en el interior de la vivienda.

Ese porcentaje es mucho más alto en Rumanía, Croacia o Hungría, y de apenas un 1 % en España y República Checa.

Igual discriminación, menos violencia

Respecto a la discriminación, uno de cada cuatro gitanos, el mismo porcentaje que en 2016, aseguró haberse sentido discriminado en actividades como hacer la compra, ir al trabajo o al médico.

La UE se ha propuesto que esa proporción baje al 13 % en 2030.

Sí han bajado, casi a la mitad, los niveles de acoso por motivo de etnia, y aún más los actos de violencia.

gitanos esperanza vida
Un grupo de gitanos rumanos, en una imagen de archivo. EFE/Aziza Burada

Mucho más negativo es la caída en las denuncias de actos discriminatorios, algo que la FRA explica en la dificultad de acudir a las autoridades competentes debido a la pandemia.

Positivo es que casi se ha duplicado el conocimiento que los gitanos tienen de organismos de derechos humanos y la igualdad.

Alzar la voz

Justo ese dato es uno de los motivos de optimismo para Ioannis Dimitrakopoulos, responsable interino de la Unidad de Igualdad, Gitanos y Derechos Sociales de la FRA.

Este experto señala a EFE que «mientras haya un cambio visible y medible, es posible movilizarse para acelerar la velocidad del cambio». Y para eso es esencial que los gitanos reclamen sus derechos.

Así, destaca que entre los gitanos más jóvenes el sentimiento de discriminación es mayor porque es más alta su expectativa de ser tratados como iguales.

«Necesitamos que los jóvenes gitanos comprendan mejor sus derechos, y el lugar que les corresponde en la sociedad, y que empiecen a reclamarlos», señala.

gitanos esperanza vida
Un hombre de étnica gitana en París, en una imagen de archivo. EFE/Etienne Laurent

En ese sentido, Dimitrakopoulos alerta de que la sociedad civil gitana es pequeña y mal organizada.

Por eso, dice que además de invertir, por ejemplo, en mejorar las condiciones de vivienda, es también esencial acabar con la «flagrante omisión» de apoyo a la creación de una sociedad civil gitana fuerte.

Por eso, Dimitrakopoulos resalta la importancia de la Red Europea de Organizaciones de Base Gitanas (ERGO) o el Secretariado Gitano de España, un grupo este que, dice, «ha sido realmente decisivo para dar ejemplos de cómo se pueden hacer las cosas».

Por todo ello, afirma tener un «cauto optimismo» aunque las cosas avanzan lentamente al ritmo de «dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás».

Edición Web: Rosa Corona