Un vecino con mascarilla en la localidad madrileña de Cadalso de los Vidrios, en Madrid.
Un vecino con mascarilla en la localidad madrileña de Cadalso de los Vidrios, en Madrid. EFE/Mariscal

La mala calidad del aire por los incendios aumenta los ingresos hospitalarios

Madrid (EFE).- El empeoramiento de la calidad del aire que provoca un incendio es letal para la salud. En el periodo 2013-2018, cuando los fuegos en España aún no alcanzaban la virulencia que han adquirido desde 2022, provocaban ya casi 18.000 ingresos hospitalarios adicionales al día en 9 ciudades españolas.

Así lo han explicado los investigadores Cristina Linares y Julio Díaz, que dirigen la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III, en un encuentro de prensa organizado por Science Media Centre España.

Banner WhatsApp

Ambos científicos son los autores de un estudio que analizó el impacto de la contaminación del aire causada por los incendios en los ingresos hospitalarios urgentes por problemas respiratorios, circulatorios y naturales (no asociados a accidentes) en nueve urbes representativas: Madrid, Palma de Mallorca, Las Palmas, Málaga, A Coruña, Sevilla, Valencia, Vizcaya y Zaragoza.

En cada una de estas ciudades se tuvo en cuenta un hospital público de referencia.

Dos personas pasean con mascarilla por el centro de Ávila.
Dos personas pasean con mascarilla por el centro de Ávila. EFE/ Raúl Sanchidrián

«En nuestros modelos hemos tratado de reproducir la atmósfera a la que se expone a la población cuando sucede un incendio en base a los datos del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas» (CIEMAT), ha señalado Linares.

¿Cómo influyen los incendios en la calidad del aire?

En días normales, sin incendios, en las ciudades predominan tres contaminantes atmosféricos, principalmente motivados por los humos de la industria o el transporte contaminante: partículas en suspensión grandes (PM10) y finas (PM2,5), ozono troposférico (O3) y dióxido de nitrógeno (NO2).

Lo observado por los científicos es que los niveles de partículas y de ozono troposférico se disparan especialmente cuando a la contaminación habitual se suma el humo de los incendios y el calor (que incrementa la toxicidad de los contaminantes).

En el caso del ozono troposférico, el humo de los incendios aumenta los niveles del mismo contaminante; pero en el de las partículas, añade un tipo de partículas que mucho más tóxicas que las habituales, que contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos y benzopireno, compuestos muy nocivos para la salud.

«La combinación de niveles tan altos de ozono y d partículas de los incendios causa inflamación crónica y un tremendo estrés oxidativo en el sistema», destaca Linares.

Los ingresos hospitalarios urgentes en las citadas ciudades atribuibles a niveles altos de contaminación por partículas PM10 pasan del 0,8 al 13,9% en días con incendios, y los de ozono troposférico del 8,3% al 21%.

En el citado periodo, los incendios hicieron que hubiera más de 8.000 ingresos hospitalarios extra al día asociados a la contaminación por ozono respecto a un día normal en esas ciudades, casi 10.000 más por dióxido de nitrógeno y más de 3.000 más por partículas.

Los más afectados

Las personas mayores y con afecciones respiratorias fueron las más afectadas, y la proporción de mujeres ingresadas fue mayor que la de hombres.

Los científicos no dudan de que esos datos han empeorado notablemente desde el año 2022, cuando la intensidad y extensión de los fuegos en España se ha multiplicado.

Asimismo, matizan que su estudio solo recoge ingresos, pero hay personas que mueren directamente por la mala calidad del aire empeorada por los incendios que nunca llegan a ingresar en un hospital.

Los expertos han recomendado que los sistemas de alerta temprana de incendios integren también los niveles de los tres contaminantes ambientales más nocivos; que se anticipen planes hospitalarios basándose en las previsiones meteorológicas; o que se unifiquen los planes de ola de calor y contaminación atmosférica.

«Es el momento de reforzar los planes de monitorización y vigilancia de salud publica», ha subrayado Linares.

Además de enfermedades respiratorias, cardivasculares o mentales, los investigadores han recordado que el humo de los incendios se asocia directamente a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, una afección que ya está considerada como enfermedad laboral para los bomberos.