El bodeguero Manu Michelini de la bodega argentina del mismo nombre, Milchelini y Mufato posa en la entrevista concedida durante el congreso de jóvenes referentes del sector vitivinícola.. EFE/Adrián Ruiz-Hierro
El bodeguero Manu Michelini de la bodega argentina del mismo nombre, Milchelini y Mufato posa en la entrevista concedida durante el congreso de jóvenes referentes del sector vitivinícola.. EFE/Adrián Ruiz-Hierro

De Mendoza a Labastida, Manu Michelini defiende el equilibrio en el vino

Vitoria (EFE).- Manu Michelini, la nueva generación de la bodega Michelini i Muffato (Mendoza, Argentina), que también elabora en Labastida (Rioja alavesa), defiende el equilibrio y la fluidez en el vino.

En el punto intermedio entre el abuso de la madera y alcohol de hace dos décadas al cero madera de hace una década.

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En el congreso ‘Wine Shapers‘ (Modeladores del vino) organizado en Vitoria por el campus del vino EDA Drinks & Campus -del Basque Culinary Center-, Michelini, de 29 años, ha atendido a EFE.

Ha explicado su visión del vino, que en Labastida elabora junto a Carlos Fernández (de la bodega Tierra).

Michelini sacó su primer vino con 19 años

Sacó su primer vino con 19 años, «Plop».

«Mi padre me dijo viaja, pero no me dio dinero, me dio mil kilos de cabernet franc. Con esa uva hice «Plop», un rosado con bajo alcohol, que en Argentina entonces -hace 10 años- era muy curioso»

«Fue bien y con ese dinero pude empezar a viajar, primero Francia y luego Rioja».

«Plop» ya estaba en la línea del vino fluido que se lleva ahora.

«De hecho, me van a colgar en la plaza por lo que voy a decir, pero creo que en Argentina el vino fluido apareció casi antes que aquí»

«Empezamos a trabajar con cero madera en el 2008 y en el 2009 mi padre llevó el modelo de huevos de cemento, empezamos a hacer Malbec con 12 grados, con frescura».

«En Argentina la generación anterior cambió muchas cosas, fue la primera de allá que empezó a viajar y a internacionalizar el tipo de vino, y acá en España es la generación que empezó a hacer muchos proyectos pequeños, Artadi, Diego Magaña, comando G en Gredos…».

Hoy el vino es equilibrio


Hoy en día Michelini cree que el estilo del vino está más equilibrado, porque el vino «es un péndulo».

«Fue de la madera (hace 20-30 años) a la no madera (hace 10), de mucho grado alcohólico a menos»

«Hoy creo que estamos en un punto más medio; no pasa nada porque el vino tenga concentración, siempre y cuando ese vino sea elegante, fresco, tenga ‘sex appeal’, porque si pierde eso, se estanca como producto. Si los vinos pierden sensualidad, el mercado te los rechaza».

Michelini cree a su generación le toca insistir en el centro del péndulo, con «menos explosividad y más profundidad en los conceptos que hagamos, volver a traer el amor por el oficio».

«Se están perdiendo los oficios, y hacer vino no deja de ser un oficio. El amor por hacer este oficio es el que nos tiene que llevar a profundizar en los conceptos de las generaciones anteriores, más revolucionarias», añade.

De hecho, en la elaboración se define como «bastante clásico».

«Está bien innovar pero no volverse loco. Hay que entender cuándo algo es esnobismo y cuándo genera un impacto real sobre el vino. No usar una técnica rara por usarla, eso es algo más de la generación anterior, innovar por innovar, ahora hay que profundizar los conceptos».

La Rioja, el peso de la historia

Algo que ha visto en Rioja: «El peso de la historia en todos los procesos, que hay que respetar. En Argentina llevamos 130 o 140 años haciendo vino, pero acá miles de años».

Y es que en Rioja el clima es «un poco más amable».

«Allá (en Mendoza) es un clima continental, a 1.600 metros de altura, muy frío. Usamos regadío, es imposible hacerlo sin regadío porque llueve 150 milímetros al año, con suelos muy arenosos. La materia orgánica es muy inferior en Argentina, pero eso hace vinos muy estructurados, frescos, minerales, con un potencial de guarda bestial».

En Mendoza elaboran unas 60.000 botellas en años muy buenos y 45.000 en los normales, una bodega mediana, pero aún quieren «hacer menos, sin duda. Queremos profundizar en el modelo que tenemos, buscamos la complejidad, el potencial de guarda, la agricultura ecológica».

Desde luego, lo contrario del vino sin alcohol que empieza a ponerse de moda: «siguiente pregunta -bromea-, eso no es vino». EFE