San Sebastián (EFE).- El documental ‘Sucia’ ha ganado el 23 Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. En él, la directora y actriz catalana Bárbara Mestanza narra el calvario al que se enfrentó tras sufrir abusos sexuales. Otro documental, ‘Black Water’, del navarro Natxo Leuza, ha obtenido el galardón que concede Amnistía Internacional.
El filme que Mestanza ha dirigido junto a Marc Pujolar se ha impuesto en el Premio del Público al Mejor Largometraje, la máxima distinción del certamen, con una puntuación de 9,38 sobre 10, por encima de ‘Lutxi eta zuhaitza’, de Lander Garro, sobre la etarra Lucía Urigoitia, que murió a manos de la Guardia Civil en circunstancias que siguen siendo confusas.
En tercera posición se ha situado ‘Palestine 36’, película que abrió el festival, en el que la palestina Annemarie Jacir ficciona la revuelta árabe contra la ocupación británica de su tierra que se extendió hasta 1939.
Un doloroso proceso
Mestanza y Pujolar acudieron el pasado fin de semana a la presentación de ‘Sucia’, estrenada en el Festival de Málaga. Hablaron para los medios de la construcción de esta historia para el cine, que antes llevó al teatro y a una novela, en la que la directora muestra el doloroso proceso emocional y judicial vivido. Además, responde a la pregunta que le hizo mucha gente de por qué «no hizo nada» cuando un hombre abusó de ella en 2015 mientras le estaba dando un masaje.

El palmarés, dado a conocer este jueves en rueda de prensa, se completa con el Premio del Jurado Joven al Mejor Cortometraje, que ha recaído ‘ex aequo’ en dos cintas francesas, ‘La Barrière’, de Christophe Deram, y ‘La Première Marche’, de Olivier Wright, y el Premio EITB al mejor corto vasco, que han ganado Maren Zubeldia y Silvina Guglielmotti por ‘Ultramarino’.
Ceremonia de clausura
Los galardones se entregarán en la ceremonia de clausura este jueves por la tarde, en la que el veterano director vasco Imanol Uribe recibirá el premio especial del festival a toda su carrera.
Al contrario que la concesión del Premio del Público a la mejor película, que se rige por las votaciones que otorgan los espectadores tras las proyecciones, las otras distinciones son decididas por diferentes jurados.

Por lo que respecta al reconocimiento otorgado por Amnistía Internacional, el jurado ha destacado que ‘Black Water’, que aborda el drama de los refugiados climáticos a través del caso de Bangladés, «refleja toda esta problemática con una excelente factura cinematográfica, a la vez que abre una ventana a la esperanza».
«La cinta muestra cómo el cambio climático influye y priva a las personas de los derechos más básicos, los relacionados con la subsistencia, la vivienda, la alimentación. Introduce, asimismo, el concepto de refugiado climático y los problemas que la concentración masiva de gente en las grandes ciudades ocasiona. Y también la explotación económica derivada: mujeres en los talleres confeccionando ropa para el norte rico y hombres desguazando buques del norte rico», ha destacado en su fallo.
El responsable del certamen donostiarra, Josemi Beltrán, ha recordado que Natxo Leuza recibió la pasada semana el Premio de Cine Socioambiental en el Festival de Guadalajara (México) por este trabajo.
«Reflexión reposada e ira constructiva»
A falta de las últimas proyecciones de esta jornada, Beltrán ha hecho un pequeño balance de la 23 edición. Ha registrado números «muy similares» a la del año pasado, con 5.000 espectadores adultos, aproximadamente, en las sesiones de los teatros Victoria Eugenia y Principal y de Tabakalera, y unos 2.300 escolares en las del Principal.
«Nos reafirmarnos, viendo también la respuesta del público, de los cineastas y de las personas que han acudido a los coloquios y a las presentaciones, en la absoluta necesidad de seguir haciendo siempre un festival como este y de defender la cultura como espacio para la reflexión más reposada y, por qué no, para el cabreo y la ira constructiva», ha destacado.









