Venecia (EFE).- La voz del arte vasco ha regresado a Venecia con la inauguración de la muestra «I Baschi alla Biennale 1976/2026».
Es una propuesta que conecta la memoria de los creadores que desafiaron al franquismo hace cincuenta años con una vanguardia contemporánea protagonizada en esta edición íntegramente por mujeres.
«Esa voz vasca que llegó hace 50 años a Venecia no lo hizo a través de una planificación cuidadosa, sino por necesidad; por la necesidad de decir quiénes éramos», ha recordado la consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea, durante el acto.
La consejera ha incidido en que el arte es un elemento fundamental para «desarrollar y transmitir valores».
Y una herramienta para construir «una identidad abierta que se transforma constantemente».
Piezas históricas de arte vasco
La muestra articula un diálogo generacional donde las piezas históricas de figuras como Néstor Basterretxea, Jorge Oteiza o José Antonio Sistiaga conversan con lenguajes actuales.
En declaraciones a EFE, la directora del Instituto Vasco Etxepare, Irene Larraza, ha explicado que se ha buscado «una representación artística de tres generaciones diferentes de mujeres».
Es un contrapunto a la falta de presencia femenina de 1976.
Entre las obras destaca la de Mari Puri Herrero (Bilbao, 1942), quien recupera sus cuadros sobre el «proceso de Burgos» (1971).
Este juicio sumarísimo contra 16 miembros de ETA durante la dictadura de Franco se convirtió en un símbolo de la represión del régimen.
Ssegún Larraza, «movilizó mucho la escena internacional y fue uno de los motivos por los cuales hubo esa acogida aquí en Venecia» hace cinco décadas.
El arte vasco actual, performativo y femenino
Frente a lo histórico, Damaris Pan (Mallabia, 1983) presenta una interpretación de la ‘ikurriña’ (bandera vasca) «deconstruida».
Refleja que «no todo es inmóvil, sino que con el tiempo también reinterpretamos las cosas».
Larraza ha precisado que, si en 1976 la vanguardia se expresaba a través del audiovisual, con obras experimentales de José Mari Zabala o José Ángel Rebolledo que también se exhiben en la muestra, hoy esa «punta de lanza» es la performance.
«Hemos apostado por un lenguaje performativo, efímero, elaborado y propuesto por mujeres», ha indicado en referencia a la artista Itziar Okariz y el colectivo Tripak.
Sus lenguajes «no son tan físicos ni tan escultóricos» como los formatos tradicionales.
La vicelehendakari ha señalado que el proyecto refleja la continuidad de esa «voz» cultural que hoy se proyecta con «nuevos lenguajes y una presencia creciente de mujeres».
Bengoetxea ha reafirmado el objetivo de que esta presencia no sea «solo puntual», con la vista puesta en la consolidación de un pabellón propio para la Bienal de Venecia en 2028. EFE









