La comisaria jefe del Museo de Arte Contemporáneo Artium, Catalina Lozano, ha opinado en una entrevista con EFE que un museo puede ser un antídoto para la necesidad de consumo de imágenes y contenidos constante de las redes sociales. EFE/Adrián Ruiz de Hierro
La comisaria jefe del Museo de Arte Contemporáneo Artium, Catalina Lozano, ha opinado en una entrevista con EFE que un museo puede ser un antídoto para la necesidad de consumo de imágenes y contenidos constante de las redes sociales. EFE/Adrián Ruiz de Hierro

Comisaria del Artium:un museo puede ser el antídoto contra el ritmo acelerado de las redes

Vitoria (EFE).- La comisaria jefe del Artium, Catalina Lozano, ha opinado que un museo «te marca otro tiempo de estar, de observar, puede llegar a ser un antídoto para esa velocidad, inmediatez, necesidad de consumo de imágenes y contenidos constante, sobre todo en las redes sociales».

Lozano (Bogotá, 1976) lleva cuatro años como comisaria jefe del museo de arte contemporáneo Artium.

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En una entrevista con EFE hace balance de su trabajo.

En el que ha intentado «introducir otras miradas, otros discursos que no son los de la historia del arte canónica, temas que no son tan evidentes dentro de las instituciones europeas».

Lozano apuesta por prácticas ligadas al feminismo o decoloniales (contra el eurocentrismo).

«Miradas diferentes pero que tampoco son marginales, sino que están muy en el centro del arte contemporáneo».

Por ejemplo, la exposición actual de Rosalind Nashashibi, que aporta una mirada crítica a una situación de colonialidad como es hoy la de Palestina.

Nashabishi busca digerir la frustración que generan las imágenes de Palestina, «pintando sobre ese horror, no reproduciendo las imágenes, sino llevándolo a otro lugar. Hay imágenes que empiezan a normalizarse, nos desensibilizamos, y el arte puede transmitir ese dolor de forma diferente. Mucha gente se conmueve con esa exposición, cuando ella no muestra ninguna violencia explícita».

El Artium busca conectar artistas vascos con internacionales

Otro de sus objetivos es poner en relación las prácticas de artistas vascos con internacionales.

Lozano destaca la riqueza de los artistas vascos contemporáneos, y cita desde la solidez de June Crespo, a los artistas que pasaron por Arteleku en los años 90 que «crearon un contexto», como Xabier Salaberria o Itziar Okariz, hasta el colectivo Tripak, más jóvenes y experimentales.

También trabaja con vitorianos como Juan Luis Moraza o Nerea Lekuona, y busca establecer una relación cada vez mas sólida con artistas locales: el museo ofrece una residencia junto al colectivo Zas a dos artistas al año.

La comisaria jefe del Museo de Arte Contemporáneo Artium, Catalina Lozano. EFE/Adrián Ruiz de Hierro

Con esta visión que combina lo local y lo internacional, el Artium logra cien mil visitantes al año, de los que el 27 % son extranjeros.

La comisaria reconoce que otro objetivo es llegar más al público vitoriano, pero explica que es un «síndrome que sufrimos todos los museos. A mí me pasa, uno tiene intención de ir al museo de su ciudad, pero como está ahí, dices ya iré. Vas más al museo cuando estás de turista».

El museo Artium busca atraer a los nuevos vitorianos

Y dentro de Vitoria multicultural de hoy, Lozano quiere atraer a la demografía cambiante de la ciudad.

«Es una reflexión que hago constantemente y uno de los mayores retos. Hemos hecho exposiciones que han generado vínculos, como la exposición con la colombiana ecofeminista Carolina Caycedo -los colombianos son la mayor población extranjera en Vitoria-.

«Nos gustaría que el museo pudiera atraer a cada persona que venga a vivir a esta ciudad», ha subrayado.

Dos continentes que tienen visiones distintas: Lozano se queda de Europa con el valor que da a las instituciones culturales.

«En Latinoamérica, incluida Colombia, las instituciones sufren de muchísima inestabilidad, presupuestaria, de personal, no logran estructuras estables que les permitan desarrollarse».

Pero, al mismo tiempo, «dentro de esos retos, las instituciones colombianas han generado modelos de pensar el presente que son muy interesantes, en contextos que son muy difíciles».

Es lo que llevaría a Europa: «los procesos de trabajo de artistas en colectivos son muy interesantes y generan modelos de los que se puede aprender mucho. Por ejemplo, en Cali, colectivos como Helena Producciones, con artistas como Ana Maria Millán y Wilson Díaz, que han generado situaciones plásticas muy interesantes y contextos para otros artistas».

El Artium cumplirá el año que viene 25 años y, aunque no puede desvelar la programación, seguirá las mismas líneas que hasta ahora: expandir la investigación sobre la colección propia y sobre otras miradas y contextos. EFE