El artista británico Steve McQueen presenta '66-76-26' en el Museo Guggenheim Bilbao una instalación concebida específicamente para este centro, con dos emblemáticas grabaciones de 'Wild is the Wind', una interpretada por Nina Simone en 1966 y la versión de David Bowie de 1976. EFE/Luis Tejido

McQueen une en el Guggenheim las voces de Simone y Bowie ante «el avance del fascismo»

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Núria Morchón

Bilbao.- El artista y cineasta británico Steve McQueen ha vinculado el momento político actual, en el que «el fascismo avanza en todos los sentidos», con la instalación que estrena en el Museo Guggenheim de Bilbao, en la que reúne las voces desnudas de Nina Simone y David Bowie.

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La obra, titulada ’66-76-26′ y concebida específicamente para el museo, enfrenta en una sala oscura a dos grabaciones de la canción ‘Wild is the Wind’ (El viento es salvaje): la que Simone registró en 1966 y la versión de Bowie de 1976.

McQueen ha recordado el contexto de ambas grabaciones: ella cantó el tema en 1966, en pleno movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana en Estados Unidos, y él lo registró diez años después, durante la guerra fría.

La pieza original fue escrita por Dimitri Tiomkin y Ned Washington para la película homónima de 1957.

En la obra de McQueen, despojadas de instrumentación, las voces a capela de Simone y Bowie se escuchan de un extremo a otro de la sala.

«En este momento, cuando nos encontramos en un tiempo muy turbulento, con el avance del fascismo en todos los sentidos, existe esto que se llama amor», ha afirmado McQueen en el acto de presentación de la instalación, este jueves en el Guggenheim.

El artista, que ha pedido disculpas por sonar «blando», ha añadido que a veces el amor «es lo único a lo que agarrarse en una tormenta».

El origen

La semilla de la obra se remonta a hace treinta años, cuando McQueen escuchó por primera vez la versión de Bowie y, poco después, la de Simone.

«Me atravesó la armadura», ha dicho, y ha descrito el tema como «una canción de amor, pero una canción de amor aterradora».

«La letra es positiva, pero la forma en la que se interpreta es horrorosa», ha valorado el artista.

Esa dualidad entre amor y miedo es la que, a su juicio, convierte el encuentro de las dos voces en algo nuevo.

«Es como tener dos piedras y juntarlas para hacer fuego», ha señalado sobre el trabajo, que ha definido como «un dúo a través del tiempo».

Instalación del artista británico Steve MQueen, titulada ’66-76-26′ en el Museo Guggenheim Bilbao una instalación concebida específicamente para este centro, con dos emblemáticas grabaciones de ‘Wild is the Wind’, una interpretada por Nina Simone en 1966 y la versión de David Bowie de 1976. EFE/Luis Tejido

Sobre el giro hacia el sonido de sus últimos trabajos, McQueen ha defendido que genera «muchas más imágenes» que la propia imagen, y que buscaba una obra sin marco, «casi como vapor, casi como un aroma», que no quedara confinada ni por la sala ni por el museo.

«Cuando entras en un museo esperas usar los ojos; lo que yo os pido es que uséis los oídos», ha afirmado.

La instalación, ha añadido, exige detenerse: «Todos los espacios a los que vas son más rápidos. Este te pide que vayas más despacio. Estoy pidiendo mucho, pero creo que valemos mucho».

Preguntado por el peso de su propia figura, ha zanjado: «Nina Simone, David Bowie, yo mismo, eso no tiene importancia para nadie. Se trata de la obra».

Diálogo con la arquitectura

La directora general del museo, Miren Arzalluz, ha descrito la pieza como «una cámara de resonancia dentro de la arquitectura» que dialoga con las curvas de Frank Gehry y con las esculturas de Richard Serra contiguas a la sala.

La comisaria, Lekha Hileman, ha explicado que la conversación con el artista arrancó hace seis años y ha reconocido que trató de disuadirle de trabajar con sonido en ese espacio, de superficies duras y rebotes, aunque fueron esas rarezas las que le atrajeron.

Steve McQueen (Londres, 1969) obtuvo el Premio Turner (1999) y el Rock Schock de Artes Plásticas (2024), representó al Reino Unido en la Bienal de Venecia (2009) y ha expuesto en solitario en la Tate Modern.

En sus últimos trabajos ha derivado hacia el sonido y la luz como materiales, con piezas como ‘Bass’ (2024) y ‘Atlas’ (2026).

Como cineasta ha dirigido cinco largometrajes, entre ellos ‘Hunger’ (2008) y ’12 años de esclavitud’ (2013), ganadora del Óscar a la mejor película en 2014.

Es autor además de la antología ‘Small Axe’ (2020).

La exposición ’66-76-26′ podrá visitarse hasta el 21 de febrero y se acompaña de un catálogo, diseñado por Irma Boom, y de un ciclo con cinco películas del director que se proyectarán en enero y febrero de 2027.