San Sebastián (EFE).- El escritor y documentalista Lander Garro ha «reabierto» para el cine un caso archivado judicialmente, el de Lucía Urigoitia, miembro de ETA que murió a manos de la Guardia Civil en 1987. Con él, reivindica «una memoria plural y poliédrica de todo lo que ha pasado en este pueblo, que es muy complejo».
‘Lutxi eta zuhaitza’ es el título de este filme, producido por Aurrera Begira Elkartea. Se presenta este martes en el 23 Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. Este lunes, su director ha hablado de su nuevo trabajo en rueda de prensa.
Historia «rocambolesca»
En el año 2000, la Audiencia de Gipuzkoa acordó el cierre del sumario del caso al dar por agotada la investigación sobre lo ocurrido el 23 de julio de 1987 en un piso de Pasaia (Gipuzkoa). Fue en una operación de la Guardia Civil contra el comando Donosti de ETA, en la que Lucía Urigoitia, de 28 años, murió durante un tiroteo cuyas circunstancias siguen siendo confusas.

A través de diversos testimonios, entre ellos los del forense Francisco Etxeberria, que acudió a la vivienda aquella madrugada, y de Iñigo Iruin, abogado de la familia, Garro va reconstruyendo un relato que adquiere en esa parte «un tono bastante policíaco».
«Cuando empiezas a indagar, te das cuenta de que es una historia rocambolesca desde el principio», ha señalado el realizador.
Manipulación de pruebas
La causa ya había sido sobreseída anteriormente y fue reabierta en 1995. El diario El Mundo publicó que, según un documento del Cesid, un guardia civil había entrado en casa del magistrado encargado del procedimiento para manipular pruebas. El objeto era hacer ver que la etarra había fallecido en un enfrentamiento con los agentes y no de un disparo en la nuca cuando se encontraba ya herida en el suelo por otro disparo.
La Audiencia guipuzcoana concluyó que lo «adecuado» era dictar el sobreseimiento. Indicó que, «al margen de la corroboración del documento o nota interna del Cesid», no existía «el más mínimo dato acerca de la posible veracidad de su contenido».
De ese tiro «a bocajarro» habla el forense en el documental. Considera que hubo un «ajuste» de la versión oficial para que «cuadrara» que ella disparó cuando la estaban deteniendo. Alude también a un chaleco antibalas que fue entregado al juez en dos partes y en dos días distintos, y cuya manipulación considera «perfectamente posible».
Simbolismo de la memoria
Garro ha señalado que, al tratarse de unos hechos conocidos, buscó hacer su aportación creativa al documental. Lo hizo con la incorporación de un árbol simbólico al que una especialista en dendrocronología analiza los anillos. En este caso, atravesando la historia capa tras capa hasta terminar con una reflexión sobre la memoria.

«La memoria de Lucía se ha encontrado con muchísimas adversidades, hasta el acontecimiento más dramático de la detención de cuatro personas (cuatro jóvenes a los que se condenó por enaltecimiento del terrorismo por organizar un homenaje a Urigoitia durante las fiestas de Otxandio, su localidad natal). Desde el principio, fue un desafío incorporar esta idea de la memoria prohibida al documental. Porque el documental es en realidad un ejercicio de memoria. Quiere hacer una cosa que, por otro lado, no se deja hacer», ha destacado.
En los ‘Retratos municipales de las vulneraciones del derecho a la vida en el caso vasco 1960-2010’ elaborado por el Gobierno Vasco en 2015 se incluyó el de Lucía Urigoitia. Se introdujo en el apartado de ‘Otros casos que necesitan mayor contraste e investigación’.









