Unas jóvenes toman el sol junto a la playa de la Zurriola de San Sebastián.
Unas jóvenes toman el sol junto a la playa de la Zurriola de San Sebastián. EFE/Juan Herrero/Archivo

Los jóvenes que mezclan alcohol y bebidas energéticas consumen más drogas

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Oviedo (EFE).- Los jóvenes que combinan alcohol y bebidas energéticas consumen más tabaco, cannabis y otras drogas que quienes solo beben alcohol, y además presentan peores indicadores de salud mental, según un estudio de la Universidad de Oviedo publicado en ‘The American Journal on Addictions’.

El trabajo, elaborado por el Grupo de Conductas Adictivas, analizó los patrones de consumo de más de 6.000 jóvenes de entre 16 y 30 años de Asturias, Castilla y León y la Comunidad Valenciana, a quienes se preguntó mediante cuestionarios por su consumo de alcohol y otras drogas y por su salud mental.

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Casi el 70 % había bebido alcohol en el último mes y, de ellos, casi uno de cada tres (el 31,3 %) lo había combinado con bebidas energéticas, una práctica igual de frecuente tanto entre mujeres como entre hombres.

Entre quienes combinaban ambas bebidas, el 25 % había fumado cannabis en el último mes, frente al 11 % de los que solo bebían alcohol, y el consumo de otras drogas ilegales era el doble, y además presentaban un mayor uso de tabaco y cigarrillos electrónicos.

El patrón no se diferencia únicamente por un mayor o menor consumo de drogas, sino que, además, las personas que combinan alcohol y bebidas energéticas presentan un consumo más problemático de alcohol, de tabaco y de cannabis.

Mayor riesgo de suicidio

El consumo combinado de alcohol y bebidas energéticas se relaciona también con la salud mental de los jóvenes, ya que quienes mezclan ambas sustancias presentan un mayor malestar psicológico y un mayor riesgo de suicidio que quienes solo consumen alcohol.

Los autores han subrayado que el estudio no demuestra que esta mezcla sea la causa directa de estos problemas, al haber recogido la información en un único momento temporal, y proponen interpretarla como una posible señal de alerta de un perfil de mayor riesgo y no como una simple moda del ocio nocturno.

Por ello, el estudio plantea que podrían valorarse medidas para reducir este tipo de consumo, como limitar la venta de bebidas energéticas a menores, restringir su promoción junto al alcohol en locales de ocio y controlar la publicidad dirigida a jóvenes. EFE