Imagen de archivo de unas gominolas en un centro de pruebas alimentarias. EFE/Marius Becker

Restos de piedra, caucho o cannabinoide: las alertas alimentarias más llamativas de 2025

Juan Javier Ríos |

Madrid (EFE).- La detección de fragmentos de piedra y metales en chocolate belga, de trozos de vidrio en vino francés, de restos de caucho en sopas o incluso de cannabinoides en productos de confitería son algunas de las alertas alimentarias más curiosas de la treintena que España activó en 2025.

El Ministerio de Consumo, a través de la Aesan, informó el año pasado de una treintena de alertas alimentarias de interés para toda la población (siete menos que en 2024).

Son cerca de tres alertas al mes, entre las que no se incluyen las activadas sobre alérgenos ni las de complementos alimenticios.

Imagen de un trozo de tortilla de una marca que tuvo que retirar su producto por un brote de botulismo. EFE/ Raquel Manzanares

Piedras en chocolate belga

Las alertas que más llaman la atención a la población en general suelen ser las que hacen referencia a la detección de cuerpos físicos extraños dentro de los alimentos. 

El año pasado hubo hasta cinco confirmadas de este tipo, entre ellas una por la detección de fragmentos de piedras en chocolate belga que llegó a distribuirse en todo el territorio nacional. 

Andalucía y Comunidad Valenciana informaron de la distribución de  conservas de vegetales procedentes de Países Bajos que tenían cuerpos extraños; mientras en 2025 también se activó otra por presencia de fragmentos metálicos en confit de hígado de ave al Oporto procedente de Francia. 

La presencia de plásticos en gofres belgas y de piezas de metal y caucho en sopa deshidratada de Rumanía fueron otras de las informaciones enviadas por la Aesan a lo largo de 2025. 

Las más numerosas 

Una vez más, las más numerosas son aquellas asociadas a la presencia de patógenos

Hasta seis se activaron por la presencia de salmonella en diferentes productos, cinco por «listeria monocytogenes2, tres por «Escherichi Coli2, una por pseudomonas aeruginosa, otra por «bacillus cereus» y otra más por toxina estafilocócica. 

Hamburguesas, fuet, quesos, torreznos o incluso cúrcuma en polvo, leche en polvo para lactantes y agua mineral fueron los alimentos más afectados por algunos de esos patógenos.

Los cannabinoides

En cuanto a peligros químicos, destacó ya por segundo año consecutivo la información de varias alertas por la presencia de cannabinoides en productos alimenticios.

En concreto, la Aesan alertó de la presencia del cannabinoide hexahidrocannabinol (HHC) y del psicoactivo del cannabis tetrahidrocannabinol (THC) en productos de confitería de Países Bajos y de República Checa; de THC en gominolas vendidas en Cataluña y en aceite de semillas de cáñamo también en dicha región.

Todas estas alertas suelen comunicarse por comunidades autónomas afectadas o como resultado del autocontrol de las compañías alimentarias de tal forma que, una vez conocidas por Consumo, la información se traslada al resto de comunidades a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (Sciri) para que se verifique la retirada de los productos.

Las intoxicaciones masivas

En 2025 hubo algunos episodios de intoxicaciones alimentarias masivas que no se recogieron en dichas alertas porque estaban relacionadas con la hostelería y no con alimentos puestos a disposición de los clientes en puntos de distribución. 

El año comenzó con 44 personas intoxicadas por bacteria «Clostridium prefingens» al comer montaditos de pringá en una taberna de Córdoba; una de ellas falleció pero no se ha podido confirmar que fuese por esta causa en concreto. 

El brote más masivo de 2025 fue uno de salmonela que infectó a cerca de 300 personas y se relacionó con el Festival Vino Somontano en Barbastro. 

También tuvo repercusión un brote de salmonela a primeros de julio en un festival de música en Oza-Cesuras (A Coruña) que dejó más de 160 infectados y hasta una veintena de ingresados. 

A raíz de este caso, la Xunta aprobó un decreto por el que los puestos ambulantes de venta de comida, como carpas o ‘foodtrucks’ quedan bajo su control sanitario, al tener que incorporarse al Registro gallego sanitario de empresas y establecimientos alimentarios (Regasa).

Y a finales de agosto, el Gobierno de Canarias informó de la detección de un brote también de salmonela en hospitales de Gran Canaria que afectó a una veintena de personas; y en esas mismas fechas más de 180 personas (una decena de ellas ingresadas) resultaron infectadas por un brote de salmonela en un hotel de La Manga del Mar Menor (Cartagena).