Málaga (EFE).- Una red de túneles subterráneos que comunicaban viviendas utilizadas presuntamente para el narcotráfico en el barrio de Las Albarizas de Marbella (Málaga) ha sido localizada por la Policía en una operación contra el narcotráfico que se ha saldado con once detenciones.
Durante la primera fase de la operación, desarrollada a principios de año, detuvieron a tres personas dedicadas presuntamente a la distribución y venta de drogas. También a la captación de clientes, y en la segunda fase hubo ocho detenciones, ha informado este jueves la Policía en un comunicado.
La actuación se ha completado con la intervención de 133 gramos de hachís, 111 de marihuana, 3,08 de tusi y 5,76 de cocaína, así como más de 2.400 euros en efectivo.
Tras conocerse la existencia de varios puntos de venta de cocaína, hachís y marihuana y de nuevas ocupaciones de inmuebles en dicho barrio con fines delictivos, la Policía estableció varios dispositivos de vigilancia.
La investigación por narcotráfico se centró en cinco domicilios situados en un mismo bloque, donde integrantes de una familia se encargaban presuntamente de la venta directa y utilizaban a varias personas para la venta al consumidor.
Vivían en otros domicilios
Los sospechosos no vivían en los domicilios investigados para dificultar el control policial y utilizaban otras viviendas como zona de almacenamiento de la droga, además de trasladar con rapidez las sustancias para impedir una posible incautación.
Los miembros del clan investigado establecían vigilancias desde los balcones o en las inmediaciones, y obstaculizaban por distintas vías la labor policial.
Durante la operación se localizó una red de túneles ubicados en los subterráneos de todo el barrio de las Albarizas y utilizados frecuentemente por las personas que cometen delitos y que habitan en dicha zona para evadirse de la acción de la justicia y ocultar la droga y otros efectos procedentes de esa actividad.
A principios de año, los agentes constataron la existencia de una red de venta con diversas personas como intermediarios, algunos familiares entre sí y otros conocidos por los investigadores como delincuentes reincidentes.
Estos intermediarios tenían presuntamente funciones claramente marcadas, desde la distribución de la sustancia, la vigilancia de la zona o la detección de los propios investigadores, así como de otros miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
Cambio de método
El principal investigado era el encargado de la venta de la sustancia, desde la verja de un local y oculto tras la misma, suministrando dicha sustancia a los compradores que se asomaban por allí.
No obstante, los métodos de actuación iban variando, pues en ocasiones se servía de otras personas de confianza para materializar la venta o realizar funciones de intermediarios, mientras que otros familiares observaban cómo se realizaban las transacciones en los alrededores.
Tras constatar las informaciones, los agentes comprobaron cómo una mujer, que fue detenida, facilitaba la venta de droga, realizaba funciones de recepción de compradores y transportaba la sustancia, usando para todo ello maniobras de distracción con cambios de ropa en el mismo día y modificando su apariencia para dificultar su seguimiento y localización. EFE










