Sevilla (EFE).- El incendio de Almería que mató a 13 personas se propagó a una velocidad de 128 metros por minuto, cuatro veces más de lo que prevén los modelos científicos en un fuego normal, según ha explicado el vicepresidente de la Junta y titular de la Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz.
En su comparecencia en el Pleno del Parlamento de Andalucía, Sanz ha detallado que las previsiones para un incendio normal establecen que las llamas avanzan a un 10 % de la velocidad del viento, que en el caso del incendio de Almería era de rachas de 50 kilómetros por hora, pero en este caso aceleró hasta los 128 metros por minuto.
Incendio extraordinario
«Nos enfrentamos a un incendio extraordinario, inusual, con velocidades de propagación fuera de toda lógica y sin patrones previsibles», ha señalado Sanz ante el Pleno del Parlamento, donde ha añadido que el incendio de Almería no era «un incendio más» sino «un fenómeno que rompía todos los parámetros» conocidos.
Sanz, que ha empezado su intervención agradeciendo a quienes lucharon contra el fuego y mostrando su pésame a familiares y conocidos de los 13 muertos, ha agradecido también al Gobierno central la coordinación en la lucha contra las llamas, así como a la Diputación de Almería, los ayuntamientos de la zona y a la Junta de Andalucía.
El fuego, ha detallado, se declaró a las 16.25 horas del 9 de julio, cuando el 112 recibió una llamada por un «fuego en la cuneta» provocado «por la caída de un cable eléctrico», lo que cuatro minutos después, a las 16.29 horas, ya había movilizado a la Guardia Civil y a los bomberos.
Pero el incendio creció rápido y con una voracidad desconocida, ha explicado Sanz, quien ha indicado que «en menos de 20 minutos ya estaban allí tres medios aéreos y más de 25 efectivos terrestres», así como los bomberos.
Cortes de carreteras
Antes de las 17.00 horas se cortó la carretera más cercana al fuego, la N340A, y a las 18.11 horas se ordenaron los primeros desalojos.
A las 19.37 horas se elevó la situación del Plan Infoca al nivel 1 y se recomendaron evacuaciones o confinamientos casa por casa atendiendo cuestiones como el tipo de construcción y su seguridad.
Al elevar la situación al nivel 2 intervino la Unidad Militar de Emergencias (UME), que llegó de madrugada con 70 efectivos y se encontraron los primeros fallecidos.
En ese momento, la Junta activó un teléfono para dar información a los vecinos mientras el fuego avanzaba con una «violencia y comportamiento extremo» que solo permitió a los bomberos «defenderse de las llamas y defender a la población».
El fuego, ha abundado Sanz, ha calcinado 5.200 hectáreas, por debajo de las 7.000 que se estimaron, y quedó controlado aunque no extinguido a día de hoy.
Origen del fuego
El consejero ha abordado la cuestión del origen del incendio, algo sobre lo que trabajan «la brigada de investigación de agentes forestales y la Guardia Civil junto con el juzgado que instruye la causa».
Las condiciones de este fuego eran «extremas», con temperaturas de más de 40 grados, humedad muy baja y rachas de viento fuerte de más de 50 kilómetros por hora, lo que «obligó a adaptar decisiones permanentemente porque el escenario cambiaba en minutos».
Sobre por qué no se envió un aviso de ES-Alert, Sanz ha defendido que no era adecuado bajo el criterio de los expertos, puesto que podía ser confuso al haber casas que había que evacuar y otras, muy cerca, que había que confinar.
«No era una situación homogénea», ha añadido el consejero, y el sistema Es-Alert «solo envía un mensaje, no permite segmentar áreas menores», por lo que «una alerta masiva y genérica podría haber incrementado el riesgo. EFE









