París (EFE).- Veintitrés obras maestras llegadas del Museo Nacional de Escultura de Valladolid descubrirán en el Louvre desde el día 7 la escultura española del siglo XVII, muy poco conocida en Francia, en una exposición titulada ‘Sculpter la couleur’ (‘Esculpir el color’) que acompaña a una gran monográfica sobre Francisco de Zurbarán.
«Hay algo verdaderamente escultural en su pintura y queríamos dar una mejor visión al público francés, que conoce poco la escultura española del siglo XVII en toda su diversidad», detalló Valérie Carpentier-Vanhaverbeke, conservadora jefe del departamento de Escultura del Louvre y comisaria de la muestra junto a Alejandro Nuevo Gómez, director del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Modesta pero ambiciosa
Modesta en cuanto a la cantidad de obras, pero ambiciosa por el tamaño de las figuras, su espectacularidad y lo inédito de exhibirlas en el museo más visitado del mundo, ‘Sculpter la couleur’ -presentada este viernes a la prensa en París antes de su apertura el miércoles- se organiza como un juego en espejo que dialoga con las obras de Zurbarán (Fuente de Cantos, 1598-Madrid, 1664).
Permite así entender, en palabras de Carpentier-Vanhaverbeke, el «el ambiente cultural y religioso» que rodeaba al que fue el gran maestro del Siglo de Oro español junto a Diego Velázquez, José de Ribera y Bartolomé Esteban Murillo.
Reciben al visitante, para comenzar el recorrido, cinco grandes tallas de Gregorio Fernández que son pasos de la Semana Santa y que, a pesar de formar parte de los fondos del museo castellano, cada año siguen procesionando por las calles de Valladolid.
La emoción de lo sagrado
«Son como piezas de teatro para desplegar todos los momentos de la Semana Santa», explicó la comisaria sobre este tipo de obras, que nunca se habían expuesto en Francia.
Su objetivo es «hacer sentir la emoción de los personajes sagrados», agregó, y son «chocantes» por el nivel de sentimientos que desprenden, por su fuerza plástica, por los colores y por sus volúmenes.
«Los pintores como Zurbarán tenían completamente en mente este tipo de esculturas», completó Carpentier-Vanhaverbeke.
Las obras enviadas desde Valladolid muestran, además, otra de las tesis que busca ilustrar esta exposición: que en el siglo XVII, en la escultura española interactuaban la pintura y la escultura, ya que las obras van pintadas.

Escultura y pintura
Y algunas incluso incorporan cristal, metal, tela y otros materiales que las convierten en obras de arte totales, como la ‘Inmaculada Concepción’ de Pedro de Mena y Medrano.
La relación de las esculturas con el mundo de las reliquias, la multiplicidad de tamaños de tallas según el destino público o privado (algunas las encargaban particulares para rezar individualmente, otras eran encargos de las iglesias y monasterios), la maestría en la expresión del dolor son otros de los ejes que comprende el recorrido por la muestra.
El proyecto, cuyo resultado se podrá visitar en París hasta el 25 de enero, inmediatamente contó con el apoyo del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, compartió Carpentier-Vanhaverbeke, que agradeció la generosidad de los préstamos. EFE










