GRAFCVA4102. PAIPORTA (VALENCIA), 04/12/2024.- Alguien ha colocado la figura de una virgen en una de las orillas del barranco del Poyo en Paiporta. EFE/Biel Aliño
GRAFCVA4102. PAIPORTA (VALENCIA), 04/12/2024.- Alguien ha colocado la figura de una virgen en una de las orillas del barranco del Poyo en Paiporta. EFE/Biel Aliño

Las crecidas casi simultáneas en varios barrancos agravaron la dana de 2024, según la UPV

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CATARROJA (VALENCIA), 29/10/2025.- Vista general tomada con un dron del barranco del Poyo a su paso por Catarroja y Massanasa, en el primer aniversario de la dana que causó lluvias torrenciales e inundaciones en mortales en la Comunidad Valenciana y otras regiones de España, en la que murieron 229 personas y dejó localidades arrasadas. EFE/Biel Aliño

València, (EFE).- La gravedad de la inundación que sufrió l’Horta Sud de Valencia el 29 de octubre de 2024 se explica por la combinación de lluvias extraordinarias, crecidas casi simultáneas en varios barrancos y un territorio intensamente urbanizado, según una investigación de la Universitat Politècnica de València (UPV).

La investigación del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA-UPV) ha reconstruido aquel episodio, que dejó 233 víctimas mortales y del que se cumplen dos años la próxima semana, y revela que las crecidas casi simultáneas de varios barrancos, el arrastre de sedimentos y la ocupación urbana de las zonas inundables fueron determinantes para comprender la magnitud del evento.

La reconstrucción se basa en datos de precipitación y modelos matemáticos capaces de reproducir cómo la lluvia se transforma en escorrentía, cómo el agua arrastra sedimentos y cómo la inundación se extiende por el territorio, según explica este sábado la UPV.

El trabajo, realizado por Carles Beneyto, Jaime Alberto Cachay-Melly, José Ángel Aranda, Miguel Á. Eguibar, Rafael García-Bartual y Félix Francés, investigadores del IIAMA-UPV, ha sido publicado por la revista Journal of Hydrology: Regional Studies.
Coincidiendo con el segundo aniversario de la dana, el estudio permite comprender mejor lo ocurrido y extraer lecciones para reforzar la prevención frente a las inundaciones repentinas mediterráneas.

La coincidencia de las crecidas


Una de las principales conclusiones es que la inundación no puede explicarse únicamente por el caudal del barranco de Poyo, sino que la mayoría de los barrancos analizados alcanzó sus máximos entre las 18:30 y las 19:50 horas, lo que hizo que grandes cantidades de agua procedentes de distintos cauces confluyeran en un intervalo de tiempo muy reducido, agravando la inundación.

«Para comprender la magnitud de la inundación hay que analizar cómo respondieron los distintos barrancos y en qué momento se produjeron sus crecidas. La coincidencia de grandes aportaciones de agua y sedimentos en un intervalo muy reducido fue determinante para agravar la magnitud de la inundación», indica Carles Beneyto, autor principal del estudio.

En este sentido, las simulaciones sitúan la aportación conjunta del sistema en torno a 7.000 metros cúbicos por segundo antes de los principales desbordamientos.

«Esta cifra representa una estimación conjunta de las aportaciones de los barrancos, no un caudal medido en un único punto», afirma el investigador del IIAMA.

Además, la secuencia de las precipitaciones resultó decisiva, ya que las lluvias de la mañana habían humedecido las cuencas, «lo que favoreció una respuesta más rápida e intensa ante las precipitaciones extraordinarias de la tarde», según Beneyto.

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Los sedimentos y la ocupación urbana


El estudio estima que los sedimentos representaron aproximadamente el 7 % del volumen total de la avenida y alcanzaron alrededor del 19 % en los momentos de máximo caudal.

«Estos materiales incrementaron la resistencia al flujo y contribuyeron a reducir la capacidad de evacuación de los cauces, agravando los efectos de la inundación», apunta por su parte Félix Francés, catedrático de Ingeniería Hidráulica e investigador del IIAMA.

Asimismo, la ocupación de las llanuras inundables, las infraestructuras y las barreras artificiales condicionaron los recorridos del agua y las profundidades alcanzadas.

«Los resultados muestran que los impactos dependieron tanto de la magnitud de las crecidas como de su interacción con el territorio», sostiene el catedrático.

Para reconstruir estos procesos, los investigadores utilizaron el modelo hidrológico TETIS, desarrollado en el IIAMA, y simulaciones hidráulicas de alta resolución.
La reconstrucción reprodujo de forma coherente la extensión general de la inundación observada, aunque presenta limitaciones para representar obstáculos temporales y detalles urbanos que modificaron localmente la circulación del agua.