La escritora Raquel Ricart, que acaba de publicar su último libro, ‘L’estiu que vaig matar mon pare’, fotografiada en el barrio en el vive desde hace tres décadas, Benimaclet (Valencia). EFE/Kai Försterling

Raquel Ricart explora en su último libro la pérdida de la inocencia y los hilos de la vida

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València (EFE).- La escritora valenciana Raquel Ricart explora en su última novela, ‘L’estiu que vaig matar mon pare’, la pérdida de la inocencia en el despertar de la adolescencia y los hilos que van tejiendo la vida de las personas y de las familias, como el amor, la infidelidad, la memoria, los secretos o los silencios.


Ricart (Bétera, Valencia, 1962) reivindica en una entrevista con EFE que le interesa mucho «descubrir la literatura en las acciones cotidianas», pues considera que «la vida está llena de cosas preciosas que contar», que no hace falta que sean «grandes», y asegura que todas las personas tienen «una o varias novelas».

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Matar al padre


‘L’estiu que vaig matar mon pare’ (Proa Edicions) tiene como protagonista a Anna Argall, una escritora dedicada a las biografías que decide narrar la de su propia familia cuando fallece la persona que atesoraba esos recuerdos, y durante ese proceso descubre secretos familiares y episodios silenciados.


«La memoria es lo que nos da identidad», reivindica esta escritora que vive desde hace tres décadas en el barrio valenciano de Benimaclet, quien destaca que la biografía de cada persona la conforman no solo lo que hace, sino también todo lo que le rodea, y que rescatar los recuerdos es también «un ejercicio de reconocimiento».

La escritora Raquel Ricart en el barrio en el vive desde hace tres décadas, Benimaclet (València). EFE/Kai Försterling


Ricart explica que terminó la novela sin tener título y cuando se decidió por este el editor tuvo reparos, porque «es muy fuerte matar a un padre», pero finalmente se ha publicado así porque nada más empezar la novela se aclara que la protagonista sueña con matar su padre cada noche durante el verano de su «pérdida de la inocencia familiar».


A lo largo de la novela, que se desarrolla en un pueblo de Castellón que no se nombra, se entrelazan mundos como el de la medicina frente al de los remedios de la sabiduría popular, el de la familia «de sangre» y la de corazón, la costura o la Guerra Civil, junto a personajes potentes, especialmente los femeninos.


Una anécdota que le contó una amiga sobre el doctor Josep Trueta, un médico que durante la Guerra Civil desarrolló un novedoso método para tratar las fracturas y acabó de catedrático en Oxford, le sirvió a Ricart para «empezar a fantasear» y montar esta historia de 343 páginas sobre una saga familiar.

El viaje de escribir


La autora afirma que para ella escribir es «un viaje fantástico», que en el caso de esta novela ha incluido también un «viaje cronológico», a momentos históricos como la Guerra Civil, y unos viajes reales, como al Museu Tèxtil de Terrassa (Barcelona) para ver tejidos como los que toca la madre de la protagonista, Amàlia, a la que le gusta mucho coser.


También estuvo en la Vall de la Vansa y Tuixent, en el Pirineo de Lleida, en la Fiesta de las Trementinaires, donde se recuerda a las mujeres que recorrían a pie las granjas y masías para vender trementina, hierbas y remedios para los animales y las personas, un antiguo oficio que Ricart no conocía y le ha otorgado a uno de sus personajes, Ença.


Esta novela es la primera que publica tras recibir en 2023 el Premi de la Crítica por ‘El dit de Déu’ y afirma que los premios siempre se agradecen, porque suponen un reconocimiento, pero no afectan a su forma de escribir, más allá de que a lo mejor ahora lo hace «con más alegría o con más seguridad», aunque también con la presión de no poder «bajar el nivel».