Ciudad de México (EFE).- El Códice Azcatitlan regresa temporalmente al Museo Nacional de Antropología (MNA) en México a partir de este jueves, como parte de una exposición cruzada con Francia, luego de que el invaluable manuscrito saliera del país en 1840 y fuera reclamado por el Gobierno mexicano en el marco del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
La exposición ‘El Códice Azcatitlan: México-Francia, 200 años de amistad’ recupera este documento, que se expondrá hasta el 31 de diciembre de 2026, fecha en la que también regresará a territorio mexicano el Códice Boturini, prestado a la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) como parte de un intercambio bilateral de piezas patrimoniales.
El director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) de México, Baltazar Brito Guadarrama, explicó a EFE la relevancia histórica de esta pieza, conformada por 25 folios de papel europeo, que comprende la salida del pueblo mexica de Aztlán, la elección del primer tlatoani (gobernante), Acamapichtli, y el periodo de la conquista de México-Tenochtitlan.

Lo anterior abarca unos 500 años de historia del pueblo mexica, desde su migración de Aztlán, su lugar de origen.
«Debe de haber en el mundo alrededor de 600 códices. Que venga un códice original a México y nos permita reencontrarnos, creo que es muy significativo», destacó Guadarrama, quien aseguró que Francia conserva más de 100, además de algunas copias de gran valor, pues los manuscritos originales están desaparecidos.
La esperanza del regreso oficial del Códice Azcatitlan a México
Asimismo, resaltó que tanto la BNF como la BNAH cuentan con casi el 35 % de los códices del mundo. En este sentido mencionó que, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de Cultura, México busca recuperar el Códice Azcatitlan, así como cualquier otro documento con valor patrimonial.
«Se está trabajando en ello, eso dependerá de muchos aspectos, pero este es un gran paso para que este tipo de patrimonio documental mexicano pueda ser visto nuevamente en el país que le dio vida», apuntó sobre esta labor de recuperación, con la esperanza de que el manuscrito vuelva a México como una donación de Francia.
Este intercambio temporal se produce tras un acuerdo entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, para realizar una exhibición recíproca con motivo del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, que se conmemora este año.

Durante la visita de Macron a México, en noviembre de 2025, Sheinbaum describió el códice como «la memoria viva» del país y «la raíz profunda de nuestra identidad», por lo que también lo consideró fundamental para la relación entre Europa y México.
El paso de manos del Códice Azcatitlan
El Códice Azcatitlan fue elaborado entre mediados del siglo XVI y finales del XVII. A la fecha se desconoce su autoría, ya que, según Guadarrama, este tipo de manuscritos «eran de los pueblos» y no se reconocía la autoría individual del artista.
Se presume que el primer propietario del manuscrito fue Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, descendiente de Nezahualcóyotl, y que posteriormente pasó a manos de Sigüenza y Góngora, quien heredó su biblioteca a la Compañía de Jesús.
En 1737, el historiador italiano Lorenzo Boturini adquirió dichos fondos jesuitas, entre ellos manuscritos de tradición indígena, y 93 años después el investigador francés Joseph Marius Alexis Aubin obtuvo el acervo de Boturini y lo trasladó a Francia.

En 1830, Aubin vendió la colección de documentos al franco-mexicano Eugène Goupil. Tras su muerte, su viuda decidió donar el archivo a la Biblioteca Nacional de Francia, en el que se encontraba el Códice Azcatitlan, con la condición de que se conservara en dicha institución pública.










