Madrid (EFE).- El secretario general de COAG, Miguel Padilla, ha anunciado este jueves que dejará su cargo tras 32 años de sindicalismo agrario y casi cinco años al frente de la organización, ya que no se presentará a la reelección en la asamblea general que se celebrará la semana próxima en Madrid.
Padilla ha decidido dejar todas sus responsabilidades para dedicarse en exclusiva a su explotación hortícola profesional, que gestiona desde 1994 en Lorca (Murcia), su localidad natal.
Asamblea los próximos 21 y 22 de mayo
El agricultor no se presentará a la reelección como secretario general de COAG en la XVI Asamblea General, que se celebrará los próximos 21 y 22 de mayo en Madrid, «cumpliendo con el compromiso adquirido tras su elección», según un comunicado.
Aunque cursó estudios de Derecho en la Universidad de Murcia, Padilla siempre se ha dedicado de forma profesional a la actividad agraria, gestionando desde hace más de 30 años una explotación dedicada una explotación mixta de cultivo de productos hortofrutícolas y producción de energía fotovoltaica.
De 2012 a 2020 fue presidente de COAG en Murcia, cargo que compaginó con el de responsable de Organización de la Comisión Ejecutiva de COAG a nivel nacional.
Además, ha sido patrono de la Fundación Agricultura VIVA y miembro del Comité Económico y Social de la Región de Murcia.
Entre otras responsabilidades, Miguel Padilla también ha sido presidente de COAG Lorca, presidente de la cooperativa Suagrilorca y vocal de la Comunidad de Regantes de Lorca.

En la última asamblea general de COAG, celebrada en octubre de 2021, fue elegido secretario general de COAG a nivel nacional, cargo que ostenta en la actualidad.
Puntos destacados de su mandato
La organización ha destacado el rechazo de Padilla a la competencia desleal que ejercen las importaciones agrarias procedentes de terceros países que no respetan los mismos estándares sanitarios, medioambientales y laborales exigidos a los productores europeos.
También se ha opuesto a los acuerdos de libre comercio impulsados por la Unión Europea, desde el Mercosur hasta los tratados con Marruecos, por ser «una amenaza directa a la viabilidad de miles de explotaciones agrarias españolas y una flagrante contradicción con los objetivos de las políticas de la UE».
Para Padilla, la reciprocidad en las condiciones de producción «no es un capricho proteccionista, sino una cuestión elemental de justicia y coherencia política».
«Dignidad del agricultor profesional»
El secretario general también ha trabajado para «dignificar la figura del agricultor profesional y luchar contra todos aquellos aspectos del contexto económico, social y climático que dificultan la rentabilidad de las explotaciones agrarias».
En ese sentido, ha denunciado el acaparamiento de las mejores tierras agrícolas y los derechos de agua de fondos de inversión especulativos, una tendencia que, «de no frenarse, pone en riesgo el modelo de agricultura familiar y profesional que COAG defiende desde su fundación y que vacía de futuro a comarcas enteras del medio rural español».
El responsable ha insistido en que el agricultor y el ganadero profesional «deben ser la prioridad de cualquier política agraria seria», como reconocimiento a su papel de garantes de la seguridad alimentaria, custodios del territorio y motor del desarrollo económico y social del mundo rural.
«Esta convicción ha guiado su actuación tanto en las mesas de negociación con la Administración como en los foros europeos, reclamando políticas que pongan a las personas que trabajan la tierra en el centro, y no en los márgenes, de las decisiones que afectan al futuro del campo», ha apuntado COAG.










