Madrid (EFE).- Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han asegurado este lunes que el exministro de Transportes José Luis Ábalos era «fundamental» en la supuesta «organización criminal» de la trama de las mascarillas, pero en el fondo quien mandaba era el reconocido comisionista Víctor de Aldama porque «el que paga, manda».
Lo han dicho en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra Ábalos, su exasesor Koldo García y Aldama acusados de concertarse para amañar contratos de mascarillas adjudicados por organismos dependientes de Transportes a cambio de comisiones.
Los guardias civiles han recordado que en las conversaciones interceptadas en la investigación Aldama se refería a Ábalos como «el jefe», pero el que lo es «realmente» es Aldama, que «es el que paga».
Aldama tenía «a sueldo» a Ábalos y Koldo
Los mandos de la UCO han defendido que Aldama tenía «a sueldo» a Ábalos a través de Koldo, que cobraba «de manera regular» y gestionaba su patrimonio.

Es más, han aludido a la necesidad de Aldama de disponer de dinero en efectivo para «engrasar la máquina», según el propio empresario decía en sus conversaciones, y han recordado sus notas con un «desglose de gastos» en las que aparecía «Grandu 11500» y «K 10000» en referencia al exasesor ministerial.
Las «presumibles entregas de dinero» del comisionista al exministro y su exasesor centran uno de los múltiples bloques de la investigación que están desgranando este lunes los agentes en el juicio a los tres acusados por el presunto amaño de contratos de mascarillas en pandemia a cambio de comisiones.
Al principal investigador del caso le parece que esos pagos estaban «claros». Comenzaron en septiembre de 2019 y se prolongaron hasta septiembre de 2022, cuando Ábalos estaba fuera del Ministerio, quizá porque había aún pagos comprometidos por Aldama o porque este quería mantener «a sueldo» al exministro por la influencia que podía seguir teniendo como diputado, según han señalado a preguntas de su defensa.
Ábalos es el que «abre negocios»
Dentro de la supuesta trama, Ábalos es el que «abre negocios» y «tiene la capacidad de poder llevar a Aldama y a sus socios a sitios donde por ellos mismos no pueden llegar». «Es un miembro cualificado de la organización, por eso cobra lo que cobra», ha señalado un mando mientras el exministro negaba con la cabeza con una sonrisa irónica.
Aldama tenía «mandato» sobre Koldo García «y después sobre Ábalos». Era el exasesor quien gestionaba el patrimonio del exministro y otros pagos que atribuyen a Aldama, como el abono del alquiler de la expareja del diputado, Jéssica Rodríguez.

El exasesor era, según la tesis policial, «la correa de transmisión», el «catalizador» de la relación y quien «administra el dinero», y Ábalos es quien dice lo que tiene que pagar, como regalos a su expareja.
Los pagos a Koldo aparecían en «gastos fijos»
Es más, según los agentes, en las notas de Aldama los pagos a Koldo aparecían en «gastos fijos».
No obstante, llegó un momento en el que el hermano de Koldo García, Joseba, se encargó de recibir el dinero de Aldama, y viajó dos veces a República Dominicana en 2021 para recoger 10.000 dólares de un socio del comisionista.
Según la UCO, de 2020 a 2022, Joseba ingresó en sus cuentas bancarias 292.000 euros en efectivo. Después éste envió transferencias a su hermano y Koldo García era quien manejaba «el patrimonio del señor Ábalos».
Varios ejemplos
Han puesto varios ejemplos, como los salvaconductos que Aldama exigía a Koldo García para «sus amigos venezolanos y para su entorno» pese a que el exasesor se mostraba reticente porque, a su vez, tenía que solicitarlos a los policías.
Otro ejemplo es cuando Aldama le dice a Koldo García que al que entonces era consejero delegado de Globalia -matriz de Air Europa-, Javier Hidalgo, «ya no le valen las palabras» sobre el rescate de la compañía aérea e insta al exaesor a que «moleste» a Ábalos para «que se ponga en funcionamiento» y al final lo hace.

Uno de los investigadores ha aludido también a la «contraprestación mensual de 1.000 euros al mes» que Aldama hacía a Koldo García y a Ábalos y que, según él, se extendió «en el tiempo con posterioridad» a la salida de Ábalos del Ministerio, en 2021.
La trama tenía acceso «total» a altas instancias
El principal investigador ha destacado asimismo la «gran capacidad» de la trama de «permear las diferentes administraciones», en parte gracias a que «Ábalos era una persona muy cualificada» y a que Koldo García «se movía extremadamente bien en los diferentes ambientes».
La trama, ha explicado, «tiene un acceso rápido y directo a otros estamentos de muy alto nivel, en concreto a diferentes Ministerios», y ha puesto como ejemplo el rescate de Air Europa y la visita de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, a España en 2020, sobre la que Ábalos habría informado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Los investigadores también han explicado el lenguaje en clave que «de manera recurrente» usaban los tres acusados: cuando hablaban de «café» aludían a la necesidad de comunicarse con teléfonos desechables que les proporcionaba un comandante de la Guardia Civil investigado en la trama.
Aldama se llevó 6,6 millones de los contratos de mascarillas
Ante las preguntas de las defensas sobre la capacidad financiera de Aldama en un periodo en el que llegó a pedir un préstamo, el investigador principal ha subrayado que «muchas necesidades económicas no tendría» cuando cobró 6,6 millones de euros con los contratos de mascarillas. Lo que necesitaba, ha indicado, es «dinero en efectivo».
Es más, al comisionista se le incautaron coches de alta gama como Ferraris, han apuntado los mandos.
Y ante la insistencia de la abogada de Aldama sobre si sus confesiones han sido relevantes para la investigación, el teniente coronel ha reiterado que el comisionista «no ha aclarado ningún punto particular».
«Imposible» manipular las evidencias
En una explicación muy técnica sobre las herramientas forenses utilizadas, la UCO ha asegurado que es «imposible» manipular las evidencias que intervienen en los registros y que, normalmente, si se puede, suelen hacer el volcado de los dispositivos ‘in situ’, pero en este caso era «imposible» debido al volumen de registros acordados.
Los investigadores han querido dejar claro que «los primeros afectados» de las filtraciones de la investigación a la prensa son ellos y han subrayado su «deber de reserva».
En un pequeño rifirrafe con la abogada de Koldo García, los agentes han explicado que si se realizó una «entrada por la fuerza» a su domicilio fue porque su cliente dijo en una conversación telefónica que «si alguien entraba en su casa se iba a liar a tiros».
También han señalado que no tienen «ninguna constancia fehaciente ni documental» de que Koldo García fuese colaborador o confidente con la Guardia Civil.
La UCO: Aldama pagó el piso de la expareja de Ábalos para comprar su «voluntad»
Dos mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sostienen que el empresario Víctor de Aldama pagó, a través de un «testaferro», el alquiler del piso de la expareja de José Luis Ábalos en Madrid para «tener comprada la voluntad del ministro».
«Aldama entiende que a través de esa manera va a tener comprada la voluntad del ministro», ha indicado uno de ellos en su comparecencia de este lunes en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra Ábalos, su exasesor Koldo García y Aldama, acusados de concertarse para amañar contratos de mascarillas adjudicados por organismos dependientes de Transportes a cambio de comisiones.
El pago del alquiler durante casi dos años y medio del piso que habitó Jéssica Rodríguez en Plaza de España, en Madrid, es una de las supuestas mordidas que la Fiscalía cree que Aldama pagó en favor de Ábalos.
En realidad lo pagaba un socio de Aldama, Luis Alberto Escolano, a quien los agentes han definido como un «testaferro».










