Madrid (EFE).- El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el proyecto de ley del estatuto marco, una norma que reforma las condiciones laborales de los trabajadores de la sanidad y que ahora llegará al Congreso pese a la amenaza de una nueva huelga médica, esta vez indefinida.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha mantenido así su intención de seguir adelante con la actualización de la ley de 2003 que regula las condiciones laborales de los trabajadores del Sistema Nacional de Salud pese al rechazo frontal de los sindicatos médicos, que quieren un convenio propio, y también de las comunidades autónomas, que exigieron reiniciar su negociación.
«Una mejora sustancial» según el Gobierno
Una reforma «pendiente desde hace 23 años» y de la que ahora los grupos parlamentarios «tendrán oportunidad de posicionarse», ha destacado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros la portavoz, Elma Saiz, que ha valorado que el proyecto supone «una mejora sustancial de las condiciones básicas para todos los profesionales y permite adecuar a normativa al presente y al futuro del modelo asistencial».
El proyecto que ahora se remitirá al Congreso plantea una nueva organización del trabajo para médicos en la que está el epicentro de la polémica: con esta reforma, y entre otras medidas, el tope europeo de 48 horas semanales quedaría reducido a 45, y las guardias de 24 horas a un máximo de 17, salvo en casos excepcionales, en los que será imprescindible un consentimiento voluntario y un informe de prevención de riesgos laborales.

Asimismo, establece que la jornada ordinaria no podrá venir inmediatamente después de una guardia; cuando las dos sean consecutivas, la suma de ambas tampoco podrá exceder el límite de 17 horas.
La nueva ley da un plazo de cinco años a los servicios de salud para que realicen los cambios organizativos y de plantilla necesarios para aplicar estas nuevas directrices sin que ello se traduzca en pérdidas retributivas para los profesionales.
Sin embargo, estos cambios no convencen a la profesión médica, que insiste en exigir un marco regulatorio y una vía de negociación propios al margen del resto de trabajadores del SNS por los que ya han secundado cinco huelgas semanales este año, que se convertirán en una indefinida este otoño, como ya amenazaron antes de las vacaciones del verano.
La polémica
La polémica generada con la reforma de la ley que regula las condiciones laborales del personal del Sistema Nacional de Salud llevó incluso a las comunidades a pedir al Ministerio de Sanidad que rehiciera las negociaciones, algo que rechazó de plano no sólo la ministra Mónica García, sino también los sindicatos de base con los que cerró el texto tras tres años de negociaciones.
Los cambios no convencen a los sindicatos médicos CESM, SMA y la plataforma Apemyf, que insisten en sus reivindicaciones de obtener un estatuto propio y un ámbito de negociación exclusivo, además de otras demandas como una nueva categoría profesional (la A1+) o jornadas que no superen las 35 horas semanales, de las que ya gozan en varias autonomías.
Por ello, antes del parón estival anunciaron que, si no se daban avances con sus reivindicaciones, recrudecerían las protestas que han protagonizado este último año, con cinco huelgas médicas convocadas, para hacer un llamamiento a un paro indefinido este mes de septiembre.
Mientras tanto, otros colectivos profesionales afectados por el estatuto marco urgen la aprobación de esta reforma, como el de Enfermería, ya que supondría que se les reconociera su categoría profesional como un grado universitario, acorde a su formación y competencias actuales, y no como una diplomatura como sucede ahora.









