Javier G. Paradelo
Torrelavega (Cantabria) (EFE).— La cría y selección de reinas de abeja negra que se desarrolla en Cantabria se ha convertido en un soporte para la apicultura en España y en Francia, en un contexto marcado por la elevada mortalidad de colmenas asociada a parásitos y especies invasoras.
Productores de la región abastecen cada campaña a apicultores de distintos territorios con cerca de 4.000 ejemplares de abeja negra ibérica (Apis mellifera iberiensis), una subespecie adaptada al entorno atlántico y considerada clave para la polinización y la estabilidad de los ecosistemas.
El responsable de Miel Sierra del Dobra y uno de los productores de estas reinas, Javier Agüero, explica a EFE que se trata de una abeja adaptada al entorno en el que ha evolucionado durante millones de años, con capacidad productora y un comportamiento resistente frente a enfermedades.
La actividad apícola en Cantabria incluye la producción de enjambres y la selección genética de reinas, destinadas a reponer las pérdidas que cada año sufren las colmenas.
Agüero señala que la abeja melífera ya no puede sobrevivir por sí sola en estado silvestre y depende de la intervención del apicultor para mantener las colonias, por eso la cría de reinas permite sostener la actividad en zonas donde la mortalidad es elevada.
El sector estima que en Cantabria se producen cada año entre 3.500 y 4.000 unidades de enjambres, de las que una parte se destina al mercado francés, mientras que el resto se distribuye por distintas comunidades autónomas.
La campaña principal de cría se desarrolla entre marzo y junio, coincidiendo con condiciones favorables de temperatura y floración, aunque en otoño también se realizan divisiones adicionales si las colmenas mantienen suficiente fortaleza tras la cosecha de miel.

La varrosis y la velutina, amenazas para la abeja
La principal amenaza para la abeja melífera es el ácaro Varroa destructor, un parásito microscópico que provoca la varrosis, considerada la enfermedad más grave de las abejas.
Este organismo se alimenta de la hemolinfa de abejas adultas y larvas, debilitando a la colonia y transmitiendo virus que pueden causar el colapso de la colmena si no se aplican tratamientos específicos.
Además, la expansión de la avispa asiática (Vespa velutina) ha incrementado la presión sobre las colmenas, en especial en el norte de España, una especie invasora que depreda abejas adultas en la entrada de las colmenas, reduciendo la población y afectando a la actividad de recolección de néctar.
Según Javier Agüero, ambas amenazas tienen impacto directo en la biodiversidad -las abejas son agentes polinizadores-, de forma que la reducción de colonias afecta a la reproducción de numerosas especies vegetales, lo que repercute en la cadena trófica y en el equilibrio de los ecosistemas.
Proceso de cría y selección
La reproducción de colonias se realiza mediante distintos métodos, siendo uno de los más habituales la división de colmenas, conocido como “núcleo ciego”, que consiste en separar una colonia en dos partes.
En una de ellas se mantiene la reina original, mientras que en la otra se genera una nueva reina a partir de huevos fecundados.
Agüero explica que el desarrollo de una reina depende de la alimentación de la larva, pues si recibe jalea real durante todo su crecimiento, se convierte en una reina fértil; pero si la dieta combina jalea real con polen y miel, se desarrolla una obrera.
Este proceso es el que permite a los apicultores dirigir la producción de nuevas reinas y renovar las colonias, aunque requiere un control diario del estado de los colmenares o apiarios situados en los montes.

Beneficios ecológicos de la abeja negra
Este productor cántabro destaca que la abeja negra ibérica desempeña un papel relevante en la conservación del medio ambiente, pues su capacidad de adaptación favorece una polinización eficiente de especies autóctonas, contribuyendo a la diversidad vegetal y al mantenimiento de hábitats naturales.
Además, su comportamiento higiénico —la capacidad de detectar y eliminar larvas enfermas dentro de la colmena— se considera un rasgo clave en los programas de selección, ya que reduce la propagación de enfermedades.
Este factor resulta determinante en un contexto en el que la supervivencia de las colonias depende de su resistencia frente a patógenos y parásitos.
Producción de mieles en Cantabria
La actividad apícola en Cantabria está vinculada a la diversidad floral, pues durante el invierno y comienzos de la primavera predomina la miel de eucalipto, mientras que en los meses de primavera se obtiene miel multifloral a partir de especies como trébol, diente de león o zarza.
En verano, muchas colmenas se trasladan a zonas de mayor altitud, como puede ser Valderredible, donde se producen mieles de brezo y miel de bosque.
Para Agüero, es la combinación de cría de reinas, producción de miel y mantenimiento de colonias la que sitúa a Cantabria como un territorio activo en la conservación de la abeja negra, en un escenario marcado por los desafíos sanitarios y ambientales que afectan a la apicultura en Europa.









