El barco Nuevo Panelo Villa desembarca las capturas de bonito en el puerto de Laredo. EFE/ Miguel Ramos.

Los viveros acaparan el bonito en Cantabria y la cacea subsiste

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Colindres (EFE).- La campaña del bonito está propiciando hasta el momento un resultado dispar en Cantabria, porque el sector de vivero -los barcos grandes de unos 15 pescadores- acapara la mayor parte de las capturas frente a la flota artesanal de cacea, con peores resultados pero obteniendo lo necesario para subsistir.

Y es que, mientras que los buques de cebo vivo están desembarcando en los puertos de 30.000 a 50.000 kilos de bonito tras unos cinco días de faena, la otra modalidad precisa de diez días para subastar 5.000 kilos.

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Un revés para la flota de artes menores que tiene puesta su esperanza en esta última gran pesquería de la temporada, dado que la presencia de la caballa (verdel) en el Cantábrico fue prácticamente nula.

«Hay un sector que está agonizando desde enero y si este año no ha existido caballa todo apunta a que el próximo tampoco haya», ha lamentado en palabras a EFE el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cantabria, Sergio Valle, quien confía en que se revierta la situación al quedar unas 23.000 toneladas de bonito por pescar, cerca del 80 por ciento de la cuota.

Las causas de que una técnica de pesca llene sus bodegas y a la otra le cueste puede deberse, en opinión de Valle, a un aumento de las temperaturas del agua que repercute en que el bonito prefiera comer el cebo de anchoa a los señuelos de plástico que imitan el nado de los peces pequeños utilizados en cacea.

«Los barcos de vivero tiran una cantidad importante de anchoa para cebar al bonito. Una vez que ya le calientas y, al ser un pez muy voraz, puedes sacar 400, 500, 800 y hasta 1.000 piezas en cada parada», ha aclarado.

Vista de varios bonitos en la Lonja de Laredo. EFE/Miguel Ramos.

Bonito mediano

Tras las escasas partidas que llegaron a los puertos de Cantabria hace algo más de un mes y desde que a mediados de junio se echaran con «dudas» a la mar los viveros porque la flota de cacea que ya estaba faenando apenas capturaba, el tamaño del bonito que se está subastando en la región es de tamaño mediano.

«No está entrando el bonito gordo que se vende en la pescadería con la rueda perfecta, lo que está llegando es una pieza, de entre cinco kilos a seis kilos, y el 90 % de esas capturas van para la fábrica», ha sostenido el representante de los pescadores cántabros.

El precio en lonja de esa pesca mediana se está manteniendo en torno a los 3,65 €/kilo, si bien depende de la cantidad y la calidad en el día de descargas.

Mientras que el grande oscila entre los 5 y los 4,20 €/kilo, aunque se trata de un bonito de tamaño «grande pequeño», por eso esa diferencia de apenas un euro entre una categoría y otra.

Para Valle, son unos precios que permiten a la flota tradicional «aguantar» por ahora a la espera de que las capturas se incrementen, porque «no queda otra que seguir intentándolo».

«Hasta que no se den por vencidos seguirán en la mar y haciendo su trabajo, que es el pescar», ha apostillado.