Dos personas disfrutan del paddle surf en aguas de la playa de El Saler (Valencia).
Dos personas disfrutan del paddle surf en aguas de la playa de El Saler (Valencia). EFE/Kai Försterling

Ocho de cada diez ciudadanos ha notado un aumento del calor y lo achaca al cambio climático

Madrid (EFE).- La inmensa mayoría de los ciudadanos percibe ya el calor como un riesgo grave para la salud y ocho de cada diez reconocen haber percibido un incremento notable de las temperaturas extremas en los últimos veranos, algo que para el 87 % está relacionado total o parcialmente con el cambio climático.

Así se desprende de una encuesta que el Ministerio de Sanidad ha encargado a GAD3 para conocer la percepción del impacto del calor extremo en la vida diaria y la salud de la población, y que ha sido realizada entre el 7 y el 14 de julio con la opinión de 1.274 mayores de 18 años.

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Los efectos del calor más mencionados por los participantes son golpes de calor o desmayos (84 %), deshidratación (83 %) e insomnio o fatiga (70 %), seguidos de náuseas o mareos (58 %), empeoramiento de enfermedades crónicas (56 %) y confusión o desorientación (52 %).

Dos personas disfrutan de la playa de El Saler (Valencia).
Dos personas disfrutan de la playa de El Saler (Valencia). EFE/Kai Försterling

Pero mientras los mayores de 65 años relacionan el calor con el agravamiento de patologías crónicas, los jóvenes destacan síntomas inmediatos como irritaciones cutáneas o malestar general.

El 30 % se percibe altamente vulnerable

El 30 % se considera altamente vulnerable al calor extremo; el 25 % ha sufrido personalmente o en su entorno algún problema de salud durante una ola de calor y, dentro de estos casos, el 53 % requirió atención médica y el 13 % fue hospitalizado.

Los motivos más frecuentes de asistencia fueron calambres musculares (68 %), empeoramiento de enfermedades crónicas (60 %) y golpes de calor o deshidratación (59 %).

Según Héctor Tejero, responsable del Observatorio de Salud y Cambio Climático, estos datos «indican que la población tiene una percepción clara de que calor extremo supone una amenaza para su propia salud basado, muy probablemente, en una experiencia directa y creciente del malestar debido al aumento de las temperaturas los últimos años».

Además, los resultados muestran «una clara concienciación social ante los efectos del calor extremo» y la necesidad de reforzar las medidas de protección y sensibilización.

De hecho, el 80 % afirma haber notado un incremento notable de las temperaturas extremas durante los veranos recientes, una percepción que se intensifica entre mujeres, jóvenes y residentes en provincias especialmente cálidas.

El 87 % vincula total o parcialmente las olas de calor con el cambio climático. Además, el lenguaje empleado también influye en la percepción del riesgo, ya que un 47 % considera que la expresión “calor extremo” transmite una mayor sensación de peligro que “ola de calor” (27 %).

La playa de la Malvarrosa, en Valencia.
La playa de la Malvarrosa, en Valencia. EFE/ Kai Forsterling

Más de dos tercios (69 %) identifican a los mayores de 65 años como el grupo más vulnerable; el 81 % de estas personas se reconoce como colectivo de riesgo, sobre todo por su edad, uso de medicación (26 %) o enfermedades crónicas (20 %).

Junto a ellos, los trabajadores al aire libre (57 %), menores de 5 años (38 %), personas con enfermedades respiratorias (28 %), embarazadas (13 %), personas sin hogar (19 %) y sin aire acondicionado o con bajos ingresos (10 %).

No obstante, entre quienes pertenecen a algún grupo de riesgo (55 % de la población), un 31 % se considera poco o nada vulnerable.

El 3 % de los hogares carece de recursos contra el calor

Sólo el 23 % de las viviendas en España dispone de aislamiento térmico adecuado; los recursos más frecuentes en los hogares son ventiladores (72 %), toldos o persianas (69 %) y aire acondicionado (55 %).

Pero existen fuertes desigualdades: el 62 % de los de ingresos usan aire acondicionado frente al 47 % de los de menor renta. De estos, sólo el 14 % cuenta con un buen aislamiento térmico.

Un 3 % de los hogares carece de cualquier recurso para mitigar el calor, proporción que se eleva al 11 % en zonas frescas del país.
Por otra parte, la encuesta señala que el 57 % de la población ha recibido o consultado información oficial sobre el calor extremo, sobre todo a través de televisión (35 %) y webs oficiales (16 %), seguidos de redes sociales (10 %), centros de salud (9 %) y familiares o cuidadores (7 %).

Las fuentes más mencionadas son Aemet (36 %) y el Ministerio de Sanidad (25 %).

El 39 % consulta el pronóstico meteorológico con más frecuencia durante el verano, una práctica que es aún más común entre quienes han experimentado problemas de salud por calor (57 %) y los residentes en zonas calurosas del interior (45 %).