Miguel Ramos Escaño |
Ampuero (EFE).- Ganaderos de Cantabria quieren que la cabra del Asón sea reconocida como raza autóctona de la comunidad autónoma y se incluya dentro del catálogo nacional de razas, dadas sus particulares genéticas y morfológicas que la distinguen de otras especies en España.
Su origen se ubica desde tiempos inmemoriales entre poblaciones cántabras del Alto Asón, pero su esparcimiento ha propiciado que, a día de hoy, convivan en la mitad oriental de la región unos 1.500 ejemplares que sobresalen por su belleza, larga cornamenta y aptitud cárnica.
Así lo explica en una entrevista a EFE el vicepresidente de la Asociación de Criadores de Cabra del Asón (Asccason), Gaspar Guas, quien reconoce el interés de otras comunidades autónomas, como Asturias, Madrid o Extremadura, por conseguir estos preciados animales.
Antaño se aprovechaba hasta la leche para confeccionar quesos frescos, pero en los últimos tiempos su función se ha limitado a la producción de carne, ya que el sabor del cabrito supone un suculento plato en la carta de restaurantes.
«Cantabria es ganadera y si no reconocemos nuestras razas autóctonas estamos perdiendo parte de nuestra historia», defiende Guas.
Características propias
La cabra del Asón destaca por su «tronco alpino y el pelo corto, fino y brillante», sin lana en ninguna parte del cuerpo. Una particularidad que, precisa Guas, no ocurre con otras razas del norte peninsular y que se suma a que las hembras carecen de perilla.
Otros elementos diferenciadores es el tamaño de las hembras que pueden alcanzar «hasta los 100 kilos de peso», el perfil subconvexo frente a otras familias caprinas que son cóncavas o los tres tipos de capa -mora, corza y lobata-, en las que el tono negro es el denominador común.
«El negro en el norte también es bastante exclusivo y cabras enteras negras no hay, aunque en el sur sí existan», matiza Guas, quien apostilla que la largura del cuerno es otro de los rasgos característicos que embellece a esta estirpe del Asón.
¿Raza autóctona?
En 2021 nació Asccason gracias a una decena de criadores de cabras del Asón que se juntaron para incidir en la importancia de este ejemplar e iniciar los trámites para la declaración como raza autóctona de Cantabria.
Desde entonces, se afanan en recopilar datos históricos y gráficos de su presencia entre las tierras de la comarca y así elaborar una memoria descriptiva del animal.

«Tenemos testimonios de personas mayores cuyos antepasados ya hablaban de la existencia de la raza a finales del siglo XIX y fotografías antiguas desde 1948», ha apuntado Guas.
La documentación se complementará con un estudio morfológico y productivo que un técnico veterinario, doctor en Recursos Naturales y Gestión Sostenible, está elaborando sobre la cabra del Asón y que la asociación prevé enviar este año a Madrid, de cara a conseguir su inclusión en el catálogo nacional de razas de ganado.
Singular genética
El vicepresidente de Asccason confía en que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación admita la solicitud de la asociación porque unas investigaciones preliminares, realizadas a 60 ejemplares de cinco granjas distintas, determinaron que existía «una genética común, muy diferenciada a otras razas de la Península».
«Sería un reconocimiento a todos los cabreros que ya no están con nosotros y que, durante generaciones y muchísimo esfuerzo, seleccionaron este animal», ha apuntado Guas, quien da un paso más al asegurar que se trata de «una las mejores razas de cabra de toda España».