León (EFE).- Las carreras vinculadas al sector agrario vuelven a ganar atractivo entre los universitarios españoles tras varios años de descenso de matrícula, pero territorios fuertemente ligados al campo, como Castilla y León, continúan perdiendo peso relativo en la formación de los profesionales llamados a liderar la transformación tecnológica y ambiental del medio rural.
Así lo refleja un estudio publicado esta semana en la revista ‘Education Sciences’ por investigadores de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), que analiza la evolución de las enseñanzas de Ingeniería Agraria en España durante la última década.
Este trabajo, consultado por EFE, utiliza a Castilla y León como uno de los principales casos de estudio por su condición de territorio afectado por la despoblación y con una destacada especialización agroalimentaria.
Crecen las titulaciones
La investigación concluye que las titulaciones de Ingeniería Agrícola y Agroalimentaria e Ingeniería Agrícola, Ganadera y Rural han experimentado una recuperación significativa de alumnado después de tocar suelo en torno a los cursos 2019-2020 y 2020-2021.
Las cifras muestran que la primera de estas titulaciones pasó de 3.370 estudiantes en 2020-2021 a 3.984 en 2024-2025, mientras que la segunda aumentó de 3.859 a 4.607 matriculados en el mismo periodo.
La tendencia también se aprecia en los estudiantes de nuevo ingreso. En el último curso analizado, ambas titulaciones alcanzaron las cifras más elevadas de toda la serie, con 1.113 y 1.186 nuevos alumnos, respectivamente.
Los investigadores consideran que esta recuperación puede deberse el creciente protagonismo de cuestiones como la sostenibilidad, la digitalización de las explotaciones agrarias, la agricultura de precisión, la seguridad alimentaria o el relevo generacional en el campo, ámbitos en los que la demanda de profesionales especializados es cada vez mayor.
De hecho, algunas titulaciones ya registran más estudiantes de primer curso que plazas oficialmente ofertadas. En 2024-2025 la ocupación alcanzó el 104,5 % en Ingeniería Agrícola y Agroalimentaria y el 100,5 % en Ingeniería Agrícola, Ganadera y Rural, un indicador que apunta a una demanda creciente de este tipo de estudios.
Sin embargo, el estudio advierte de que este renovado interés universitario no se traduce todavía en una recuperación de graduados.
Tras alcanzar un máximo de más de 1.500 titulados en 2016-2017, el número descendió de forma acusada durante los años siguientes y, aunque ha comenzado a remontar, aún se mantiene por debajo de aquellos niveles.
El caso de Castilla y León
La investigación presta especial atención a Castilla y León, una comunidad que aporta alrededor del 11 % de la producción agraria nacional y donde la industria agroalimentaria desempeña un papel estratégico para la economía y el empleo rural.
Pese a ello, la comunidad ha perdido peso relativo dentro del conjunto nacional en buena parte de las enseñanzas agrarias analizadas.
En Ingeniería Agrícola, Ganadera y Rural, por ejemplo, la participación de Castilla y León pasó de representar casi el 22 % del alumnado nacional en 2015-2016 a situarse por debajo del 14 % en el último curso estudiado.
Los autores relacionan esta evolución con problemas estructurales que afectan a la comunidad, como el envejecimiento de la población, la baja densidad demográfica y la salida de jóvenes hacia otros territorios para estudiar o trabajar.
El estudio sitúa a Castilla y León como ejemplo de los desafíos de la denominada España vaciada.
Según los investigadores, la combinación de una potente actividad agraria con una pérdida continuada de población joven plantea interrogantes sobre la capacidad futura del territorio para disponer de los profesionales cualificados que requiere la modernización del sector.
Brecha de género
Este trabajo también destaca la escasa presencia femenina en estas enseñanzas: las mujeres representan aproximadamente un tercio del alumnado en los grados analizados, una proporción que apenas ha variado durante la última década.
La situación mejora en los estudios de máster, donde la representación femenina supera el 38 % de los matriculados y el 42 % de los graduados, aunque sigue lejos de la paridad.
Los autores sostienen que aumentar el atractivo de estas titulaciones y reducir la brecha de género serán elementos clave para garantizar el relevo profesional. EFE







