Madrid (EFE).- El centro de estudios EsadeEcPol y Save The Children avisan de que la mejora de la equidad educativa en España, que señala el informe PISA 2025, no es tan buena noticia como parece ya que la reducción de la brecha entre alumnos más y menos favorecidos se debe a que el rendimiento de los estudiantes de mayor nivel socioeconómico ha caído el doble.
Aunque en casi toda la OCDE, los resultados del alumnado favorecido empeoran, sobre todo en lectura, no lo hacen tanto como los resultados de los estudiantes desfavorecidos, que se han mantenido estables. En España, el empeoramiento se dispara en el 10 % de estudiantes más favorecidos.
El alumnado de mayor renta pierde 33 puntos en lectura
El alumnado de mayor renta y mejor nivel social pierde 33 puntos en lectura frente al más desfavorecido que pierde 15 puntos y mientras el grupo de estudiantes más pobres de la OCDE se mantiene prácticamente como en 2022.
El estudio ‘Todo lo que debes saber de PISA 2025 sobre equidad’ elaborado por EsadeEcPol y Save The Children señala que no hay una mejora completa en equidad ya que en términos relativos España «es hoy un país más igualitario» porque el peso del origen social en la nota baja casi cuatro puntos y la distancia en el acceso a la excelencia se acorta, pero en términos absolutos, todos los grupos sociales están peor que hace 3 años.
«La brecha se estrecha porque se converge a la baja y no debería interpretarse como una buena noticia», incide el informe que además advierte de que el aprendizaje adquirido no es el único resultado educativo que condiciona las oportunidades sociales, económicas y vitales de una persona.
Desigualdad económica y social
El problema de la desigualdad económica y social en España tiene mucho que ver con las trayectorias educativas, y con cómo los y las estudiantes consiguen o no progresar y completar niveles educativos.
«Y PISA no mide el nivel educativo alcanzado, pero sí un indicador fundamental del progreso escolar: la repetición de curso», advierten los expertos.

Tendencia de disminución de la repetición
En este sentido, la tendencia de disminución de la repetición en España se ha detenido en la ESO: el 22 % del alumnado de 15 años ha repetido, igual que en 2022, pese a que la ley de Educación, Lomloe, convierte la repetición en una medida excepcional.
Además el alumnado de nivel socioeconómico alto repite en España prácticamente lo mismo que en la OCDE (en torno al 7 %) pero el más desfavorecido repite dos veces y media más.
«Precisamente en las comunidades con mejores resultados medios como en Madrid, repiten casi uno de cada dos alumnos del grupo más desfavorecido y solo uno de cada veinticinco del grupo más favorecido», señalan los expertos.
La repetición sube en diez de las dieciséis comunidades autónomas: en la Comunidad Valenciana (del 23,9 % al 28,6 %, la mayor subida) y algo menos en Canarias, Aragón, Castilla y León, y Asturias. Baja en seis, con Castilla-La Mancha a la cabeza (del 31 % al 26 %), seguida de Cantabria, Madrid y Euskadi, que tiene el porcentaje de alumnado repetidor más bajo recogido en PISA.
EsadeEcPol y Save The Children también desvelan que a igual de competencias un estudiante del grupo socioeconómico más bajo tiene 5 veces más probabilidades repetir que uno del alto.
Porcentaje de alumnado migrante
Y señala que aunque España tenga mayor porcentaje de alumnado migrante (del 15 % en 2022 al 20 % en 2025) apenas ha influido en la caída generalizada del rendimiento: influye más su nivel socioeconómico.
De hecho si el origen social no importara, el 25 % del alumnado más vulnerable tendría las mismas posibilidades de llegar a unos resultados altos.
Los expertos educativos señalan la necesidad de refuerzos individualizadas o en grupos reducidos, piden fomentar la participación del alumnado en situación de vulnerabilidad, mejorar el acceso a la educación infantil de 0 a 3 años a familias con bajo nivel socioeconómico y de origen migrante, y una formación del profesorado orientada a mejorar las habilidades prácticas en gestión de aulas heterogéneas.
También apuestan por jornadas escolares partidas, asegurando la gratuidad de material, comedor y transporte escolar a niños y niñas en situación de pobreza, entre otras medidas.








