América Latina vive un “muy mal momento” para la libertad de expresión

Por Antonia Méndez Ardila |

Madrid (EFE).- La libertad de expresión en Latinoamérica está en riesgo, atenazada por los asesinatos de decenas de periodistas cada año, que quedan impunes, según el presidente saliente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el hondurreño Jorge Canahuati.

«Este es un muy mal momento para la libertad de expresión en América Latina«, donde «ha retrocedido muchísimo», afirma Canahuati en una entrevista con la Agencia EFE en Madrid, donde el pasado domingo se clausuró la 78 Asamblea General de la SIP.

Y en su opinión, un factor fundamental para este retroceso es los asesinatos de periodistas, que van a existir «mientras exista la impunidad (…) mientras no se llegue a los autores materiales e intelectuales. Esa es para mí la fuente de motivación más grande para un asesinato», concluye.

La libertad de expresión y la sostenibilidad de los medios de comunicación, muy perjudicados tras la pandemia, han sido dos asuntos centrales de la Asamblea General de la SIP, iniciada el jueves en Madrid y en la que Canahuati fue sustituido por el estadounidense Michael Greenspon al frente de la organización.

Asesinatos impunes minan la libertad de expresión

Según dijo el presidente de la SIP en la apertura de la Asamblea General, en el último año registraron 39 asesinatos de periodistas. Pero en el 90-95 % de los de los casos no se han encontrado a los culpables, «y eso es un gran motivador», dice Canahuati, quien expresa su «preocupación extrema» por la violencia que se ha generado en México, país que encabeza, y con diferencia, el número de periodistas asesinados.

«No es posible que un estado como el mexicano no pueda proteger a aquellos periodistas que realmente ha sido documentado que están amenazados (…) y peor aún, no poder aclararlos. Ahí es donde uno cuestiona esa voluntad de algunos sectores políticos o algunos gobiernos», afirma.

El presidente saliente de la SIP, en el cargo desde octubre de 2020, atribuye, en parte, esa violencia a «la campaña que se ha profundizado en los últimos años de estigmatización de periodistas. De Trump hasta Bolsonaro, Bukele, y no hablemos de López Obrador, que todavía en su programa mañanero tiene una sección para cuestionar a los periodistas en vez de poder, como funcionario público, aclarar o explicar las situaciones que se le reportan», denuncia.

Por eso, desde la SIP, que aglutina a más de 1.200 publicaciones, insisten en que los estados tengan programas de protección de los periodistas y que no dejen impunes los asesinatos.

Medios sostenibles, garantía de democracia

El presidente saliente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el hondurreño Jorge Canahuati, durante una entrevista con la Agencia EFE en Madrid. EFE/Fernando Villar

Para Canahuati, presidente de Opsa, grupo de medios de comunicación líder en Honduras, los medios han sido uno de los sectores más golpeados por los efectos de la pandemia, y sobre todo en América Latina, con infinidad de cierres de cabeceras.

«En Colombia, el 60 % de las comunidades no tienen medios locales, no han podido mantenerse, 30 millones de brasileños no tienen medios locales, y en EE.UU., el desierto informativo crece día a día, no es sostenible la situación financiera de los medios», lamenta.

«Somos firmes creyentes de que la fortaleza económica de los medios de comunicación, no solo tiene un impacto directo sobre la libertad de expresión (…), sino que también tiene un impacto directo sobre la calidad de la democracia en regiones como Latinoamérica», concluye.

Parte de esta crisis la atribuye al impacto que están teniendo las plataformas, que no solo rentabilizan las informaciones por las que no pagan, sino que se han hecho con el grueso de la publicidad, principal fuente de financiación de los medios.

Por eso, la SIP ha trabajado en los últimos años para «crear ese debate público» sobre el papel de las plataformas, con las que pide negociar, aunque Canahuati no cree que «vaya a ser tan fácil» el acuerdo.

El reto de las ‘fake news’

Y repecto a las noticias falsas, otro mal que aqueja al periodismo, considera que, en gran medida surgen de las redes sociales.

«Pensamos que iban a ser las que pudieran salvar la democracia, en aquel año de la primavera árabe, hemos visto cómo han dañado la democracia, cómo han confundido a muchas naciones o al público, cómo han polarizado, o han ayudado a polarizar», lamenta.

Y apuesta por un debate sobre la «moderación» de las plataformas digitales y «algún tipo de marco regulatorio». No obstante, considera que lo más importante es que los periodistas continúen con su trabajo, con «información fidedigna, creíble, balanceada, para poder traer un poco de tranquilidad».

Edición web: Juan David Mosos